El 6-D y el futuro económico de nuestros hijos y nietos (V): ¿reducir la liquidez para bajar los precios?

 

El movimiento de precios en Argentinas tras el "cambio", ha implicado una suba de promedio entre un 60 y 80%, así como desatado una ola especulativa que causa desabastecimiento pues los comerciantes están reteniendo los bienes para ajustarlos a los nuevos precios. La promesa de levantar definitivamente el control de precios y cambio, lejos de reducirla, ha disparado la inflación y ya se estima que cause una contracción de la economía para el año 2016 de 2 puntos, siendo que en 2015 ha venido creciendo -contra todos los pronósticos expertos- en torno a un 3%

El movimiento de precios en Argentinas tras el “cambio”, ha implicado una suba de promedio entre un 60 y 80%, así como desatado una ola especulativa que causa desabastecimiento pues los comerciantes están reteniendo los bienes para ajustarlos a los nuevos precios. La promesa de levantar definitivamente el control de precios y cambio, lejos de reducirla, ha disparado la inflación y ya se estima que cause una contracción de la economía para el año 2016 de 2 puntos, siendo que en 2015 ha venido creciendo -contra todos los pronósticos expertos- en torno a un 3%

Durante todos estos años se nos ha martillado con la idea de que la inflación en Venezuela se debe al “exceso de liquidez monetaria” causado por la “indisciplina fiscal-monetaria” del gobierno y el BCV. Suena lógico: si el gobierno se la pasa dando plata a todo el mundo (sobre todo a gente que no trabaja, como las madres del barrio o los adultos mayores). Y el BCV, lejos de pararlo, le sigue el juego, eso causa un “exceso de demanda” que “recalienta la economía”.

Esto ha instalado sobre el imaginario del opositor de a pie y en alguno que otro que no lo es pero ha sido convencido por el reiterado bombardeo mediático, un razonamiento de sentido común que reza algo así como “dime cuanta emisión tienes y te diré cuánta inflación tendrás”. Sin embargo, junto a José Gregorio Piña en El Mito de la maquinita, hemos demostrado con los datos y cifras reales que ni es verdad dicho “exceso”, ni mucho, que el crecimiento de la liquidez monetaria sea lo que causa la inflación. Es justo lo contrario: es la inflación (o para ser exactos: el alza especulativa de los precios) lo que impulsa el crecimiento de la liquidez monetaria. Ante la evidencia de los hechos, algunos “expertos” han reconocido su equivocación a este respecto, si bien a regañadientes (Véase la nota 10 mitos de la economía venezolana, de Asdrúbal Oliveros en el portal Prodavinci). No obstante, la gran mayoría de ellos lo sostiene todavía induciendo a errores de apreciación que se traducen en malas praxis de política económica, a una comprensión adulterada por parte de la ciudadanía de las verdaderas causa del comportamiento alcista de los precios, e inclusive, incentivando dicho comportamiento.

La “explicación” de la inflación por la vía del exceso de liquidez monetaria causada por la emisión del Estado de dinero “inorgánico” y sin respaldo alguno (lo que Piña y yo llamamos, precisamente, El mito de la maquinita), establece una correlación directa y causal entre el aumento de la liquidez monetaria y el alza de los precios. Sin embargo, lo que la evidencia demuestra para el caso venezolano es que entre 1958 y 2014, el comportamiento de los precios y la liquidez monetaria (medidos como INPC y M2, respectivamente) comportan una correlación mediana (de 0,5), siendo el caso en que hay momentos en que los precios se disparan con decrecimiento de la liquidez, así como otros en que la liquidez monetaria crece sin que lo hagan los precios, e incluso, disminuyan como tendencia, o donde ambos disminuyen o crecen pero no proporcionalmente. Por lo demás, y esto es lo fundamental, se observa que en los casos donde se mueven en la misma dirección, primero lo hacen los precios y luego la liquidez monetaria.

Durante 2013 y 2014, ésta tendencia es aún más marcada: en este lapso específico, si bien tenemos una correlación casi perfecta (0,992791), entre precios y liquidez monetaria en el sentido que ambos marchan en la misma dirección ascendente, se acentúa la tendencia de la liquidez monetaria a ir detrás de los precios en el caso de 2013 con rezago de un mes, y en el de 2014 de inclusive hasta dos meses (pasando en consecuencia la correlación a ser negativa: -0,04), lo que comprueba la hipótesis según la cual, ésta busca ajustarse a los nuevos precios, algo de lo que cualquiera que haga compras puede dar fe en la medida en que debe disponer de más medios de pago para comprar dado el aumento anterior de los precios, lo que ratifica a su vez que el factor desequilibrante de nuestra economía no es la moneda si no los precios especulativos, que lo que hace que el bolívar “pierda valor” son estos y no el bolívar en sí mismo.

Pero la evidencia revela cosa aún más interesantes. Y una de ellas es que el crecimiento de la liquidez monetaria no es un asunto que competa exclusivamente al gobierno y al BCV, como se hace ver, sino fundamentalmente a los bancos. Los economistas del fraude hacen creer que la liquidez monetaria crece como resultado exclusivo de la emisión monetaria de billetes y monedas que realiza el gobierno, pero no es así. Es la banca privada la principal responsable de la emisión monetaria a través de la expansión secundaria que realizan vía créditos al consumo, fenómeno claramente percibible a simple vista en el caso de promoción que se hace del consumo con carga a las tarjetas de crédito. Esa es la contribución de la banca a la especulación contra los venezolanos y venezolanas: mientras los comerciantes especulan y disminuyen el poder adquisitivo de los trabajadores y su capacidad de ahorro, los banqueros le niegan instrumentos de ahorro y más bien promueven su endeudamiento.

El mito de que la emisión monetaria genera inflación lo que busca es evitar que el poder político representado por el Estado se independice del poder económico al financiar sus políticas mediante la emisión monetaria. Pretende ponerle a las políticas económicas cuando están en servicio de las mayorías, una camisa de fuerza y un cepo ideológico para obligarla como única alternativa, a conseguir financiamiento en el mercado privado de crédito interno o externo, donde entonces los bancos y otros actores de los mercados financieros como los fondos especulativos buitres y el FMI o el Banco Mundial, condicionan a que dicho financiamiento de las políticas públicas se haga en condiciones que le resultan favorables. Por lo demás, el mito permite echar las culpas de fenómenos como el inflacionario sobre los hombros de quienes en verdad son sus víctimas: los trabajadores y trabajadoras asalariados perceptores de ingresos fijos, pues son ellos y ellas destinatarios finales del “populismo” del Estado. Así las cosas, no solo se esconde la responsabilidad de los especuladores, sino que se preparan las condiciones objetivas y subjetivas para ir contra los derechos de la clase trabajadora.

Por lo demás, tal vez le interese saber que este prejuicio aplica para los expertos solo en el caso de gobierno como el venezolano, el argentino (el de los Kirchner) o el boliviano. Pero cuando pasa en otros países con políticas públicas no progresistas o del capitalismo central, ya no. En estos últimos casos, no las llaman políticas públicas “populistas”, “asistencialistas” o “irresponsables”, sino que usan la mucho más refinada y tecnocrática expresión “políticas de estímulo monetario”. Así las cosas, se calcula que los dos últimos gobiernos de los Estados Unidos y la Reserva Federal de dicho país (su versión de nuestro BCV) emitieron unos 16 billones de dólares para salvar los pasivos de los bancos luego del colapso financiero de 2008. Entre 2013 y 2014 se calcula que la FED compró a través de intermediarios unos 122 mil millones de dólares en bonos del tesoro POR MES. ¿Ha escuchado usted a alguno de nuestros expertos decir que Bush, Obama o los presidente de la FED son unos populistas?

Esto no quiere decir desde luego que un gobierno pueda emitir indefinidamente. Pero lo que si está claro es que la relación entre liquidez monetaria y precios, entre emisión e inflación, es un asunto que hay que discutir bajo parámetros distintos a los prejuicios y embustes “teóricos” de los “expertos” convencionales convertidos hoy día en consignas de la derecha económica oposicionista que exige un “cambio”. Y no es casual, pues en realidad tales prejuicios y embustes no son neutrales políticamente sino todo lo contrario: tienen la función ideológica de convencer a la gente de común de que haga grandes sacrificios sobre su nivel de vida para combatir la inflación (desde aceptar recortes salariales y/o el desempleo hasta resignarse al alza abusiva de los precios incluyendo el de los bienes y servicios más vitales), mientras los grandes beneficiarios y culpables de la misma (banqueros, grandes comerciantes e importadores, roscas de distribuidores, etc., ) no solo se ven librados de culpas, sino inclusive beneficiados por las medidas “anti-inflacionarias”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s