Cuatro Flashes sobre Grecia.

OXI

La victoria pírrica de la UE y Alemania.
Hace 25 siglos atrás, tras ganar una batalla contra los romanos con grandes pérdidas de hombres en su ejército, Pirro, Rey de Epiro, se supone dijo lo siguiente: “Otra victoria como esta y vuelvo sólo a casa”. Desde entonces la expresión victoria pírrica se utiliza en sinónimo de éxito logrado a un coste muy alto o que incluso no siempre merece la pena conseguir.

Con el paso de las horas parece estar claro que la posición de Grecia fue derrotada. Aunque haya arañado algunas concesiones (mantenimiento del IVA actual a los productos más básicos, conservación hasta 2019 del actual sistema de las pensiones para los más pobres y un par de cosas más), en lo sustancial terminó validando la austeridad recargada impuesta por la troika buitre más Alemania.

Sin embargo, con el paso de las horas también queda más claro que la derrota de Grecia no supone una victoria de la troika buitre, por más que se haya salido con la suya imponiendo sus condiciones. O si se trata de una victoria, no cabe duda que se trata de una muy pírrica, que se ha hecho a costa de revelar el esquema totalitario y antidemocrático en el que terminó derivando la UE, así como la relación neocolonial que Alemania terminó por someter a todo el continente. O para decirlo de otra manera, el precio que tuvieron que pagar la Merkel y Junker –al que un periodista argentino bautizó como el comandante supremo de los paraísos fiscales de Europa- fue el de dejar claro que Europa es el patio trasero de Alemania y Bruselas y que la democracia y las soberanías son cosas de otras épocas.

Así las cosas, lo que Hitler no pudo hacer con sus tanques: conquistar Europa y someterla a un régimen fascista corporativo, lo hizo Merkel con los bancos y sus funcionarios grises que recuerdan a los que tan bien describió Ana Arendt en su célebre La banalidad del mal. A los griegos, en esta reedición de la solución final corporativa financiera, les ha tocado hacer de judíos, a los que la troika y alemanes concentraron en un gueto bancario financiero comunicacional, dentro de su propio país. La superioridad de la raza aria y toda la tristemente célebre fraseología nazi ha sido reemplazada por el fundamentalismo de mercado, pero el efecto no está muy lejos de ser el mismo.

El problema para Alemania y la troika es que esto ahora, como dijimos, resulta evidente y tendrá consecuencias, por lo que ya no le queda sino endurecerse por ese camino, es decir, involucionar en su totalitarismo, en medio de una realidad social donde la gente ya no parece muy dispuesta a aguantar más ni social, ni política, ni anímicamente.

 

Danzad danzad malditos: el “nuevo” espíritu del capitalismo.
Pero no solo la democracia quedó atrás en Europa, e inclusive el su versión más devaluada: la democracia de mercado, esa según la cual lo que importa en el capitalismo es la libertad de elegir. Sino que también quedó atrás la mítica capitalista clásica, aquella según la cual el capitalismo se forja en la acumulación honesta y trabajada.

Como en la Venezuela de la guerra económica y la burguesía parásita, el capitalismo europeo y mundial es cada vez más una exhibición de gansterismo y acumulación delictiva de capitales vía especulación de precios, bursátil o el expolio directo. Ese es el nuevo modo de acumulación. Que no es nuevo exactamente hablando, pero sí lo es en la medida en que lo que antes era subterráneo y un secreto a voces ahora es la cara visible y única forma de presentación.

Como todo modelo de acumulación, éste necesita imponer sus normas sociales que creen sus condiciones de existencia, pero además que disciplinen a las poblaciones, las alineen en la dirección “correcta”, que sean funcionales al modelo. Y en este caso, la rebelión griega le ha servido a la troika y al capital especulativo financiero que la sostiene para hacer una exhibición de sometimiento por la fuerza y la coacción terrorista como para que no queden dudas de que van en serio.

Lo que están viviendo los griegos estos días, un comprimido con mucha intensidad de lo que llevan sufriendo cinco largos y agotadores años, recuerda mucho a una película de los 60 protagonizada por Jane Fonda y dirigida por Sidney Pollak llamada Danzad, danzad malditos. La historia evoca un sádico maratón de baile en el que los concursantes tienen que seguir bailando hasta el límite de su resistencia, con la esperanza de obtener un premio de mil quinientos dólares, pagado por los poderosos del pueblo. Todo transcurre durante los años de la Gran Depresión Norteamericana de los 30. A cambio de tres comidas diarias, durante días un ejército de perdedores sirve de entretenimiento a un público acomodado que se divierte morbosamente con la degradación física y moral de los participantes. A lo largo de su agonía, los protagonistas miran reiteradamente hacia la puerta, pero algún motivo oculto y poderoso los retiene en la pista de baile. Incapaz de imaginar una salida, Gloria Beatty (Jane Fonda) apela a una rebeldía individual y aislada que la conduce a la desesperación y, finalmente, al suicidio.

Pero es poco probable, y lo han venido demostrando, que los griegos terminen aceptando de modo de tan resignado su suerte, ser los simples objetos de sadismo de la UE y la plutocracia. Independientemente del capítulo de este fin de semana, de la derrota que suponen los términos del “acuerdo” de última hora, no parece que la pérdida de esta batalla –por más dura que sea- signifique la claudicación final.

 

La soledad de Grecia
Un tema importante a considerar en esta historia es la soledad de Grecia en esta guerra que le declararon. Ciertamente, tiene el apoyo de la mayoría decente del mundo, y más de un presidente se ha declarado a su favor, pero no por eso es menos cierto que en lo real le ha tocado bregar sola. Las declaraciones de solidaridad claramente ayudan pero no alcanzan. Y cuando mucho se apostaba a un posible salvataje de los BRICS o Rusia, más allá de un difuso acuerdo en materia energética con ésta última la única respuesta que hubo fue la negativa tajante de ser los primeros en poder optar a los fondos del bloque de poder emergente. Ciertamente esto hubiese sido muy peligroso y tal vez era el detonante que faltaba para que estalle la gran guerra que los halcones vienen incubando tras la carnicería que desataron sobre Siria y las provocaciones de Ucrania. Y es que Grecia no solo es un país miembro de la UE sino también de la OTAN y cuenta con bases en una zona altamente sensible y estratégica, por lo que es muy difícil pensar que los Estados Unidos le permitiría pasar de su zona de influencia a la de Rusia así por así. En fin, como quiera que sea, lo cierto es que por los momentos y hasta nuevo aviso Grecia solo cuenta consigo misma en su odisea.

 

Tsipras: ¿Traidor, héroe trágico, mediador evanescente o qué?
El filósofo norteamericano Fredric Jameson acuñó el término mediador evanescente para dar cuenta de aquellos sujetos que comunican al mundo existente con uno posible, un orden con otro orden, agentes catalíticos que comunican el al ahora con el mañana luego de lo cual, por el peso mismo de esa función, quedan por lo general condenados a ser olvidados una vez que la han cumplido.

Para poner un ejemplo criollo, pudiera decirse que Miranda fue el gran mediador evanescente de la independencia venezolana, siendo Bolívar el brillante ejecutor y cristalizador de lo que el primero aceleró. De tal suerte, como se ve, el mediador evanescente es un héroe trágico al estilo griego, un ser condenado por su atrevimiento a recibir sobre sí toda la hybris de los poderes que desafió, y muy a menudo, a ser objeto de la incomprensión de los suyos.

A estas horas todos los medios funcionales a los poderes plutocráticos se encargan de aplastar la figura de Tpsipras, remarcando cómo “traicionó” a su pueblo, como fue un irresponsable que lo único que hizo con su “desafío infantil” fue complicar aún más las cosas para su pueblo. Es esperable que esto suceda, es el linchamiento que sigue a toda situación como esta, linchamiento que sirve tanto como castigo como de ejemplo para otros que se atrevan a hacer lo mismo. En esta tarea incluso reciclan el viejo expediente de contraponer liderazgos haciendo aparecer ahora a un Tsipras “traidor” frente a un Varoufakis que hace las veces de Trostky “traicionado”. Cierta “izquierda”, como no, se suma de buena gana a esta tarea, en especial aquella que a lo largo de los años ha aprendido a cultivar cierta fascinación masoquista con el hábito de perder y lamentarse de ello.

Aunque suene a lugar común, lo cierto es que todavía es muy temprano para hacer juicios sobre lo ocurrido y sobre la estrategia de Tsipras, que hasta ahora ha demostrado saber lo que hace. Lo dijo el mismo Varoufakis: no se trata de un tema de valor u honestidad, sino de un líder que tiene en sus manos el poder de decidir entre llevar a su país por dos caminos a cada cual más difícil procurando hacerlo sufrir lo menos posible y, sobre todo, viendo cuál le procura mayor margen de maniobra y tiempo. Puede que en ello se equivoque, puede que fracase y puede incluso que en ello se condene a sí mismo en un escenario mundial donde las aguas se mueven oscuramente bajo la superficie (véase si no el acuerdo nuclear firmado entre Estados Unidos e Irán), pero no por ello se le puede acusar de traidor.

En una entrevista antes de ser Primer Ministro a Tsipras le preguntaron con cual figura mitológica se identificaba y eligió Hércules y su explicación fue la siguiente:
Cuando los dioses lo castigaron, una de las tareas de Hércules era limpiar la mierda. Pasó meses y meses sacándola. Terminó su obra. Entonces le encargaron otra tarea: debía cortar la cabeza de la hidra. El problema es que cuando cortaba una cabeza salían otras dos nuevas. Eso pasa con el sistema financiero internacional. Tenemos que limpiar la mierda y enfrentar a la hidra. Por eso queremos construir una gran fuerza política: porque no será fácil.

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