La solidaridad como estrategia y el boicot como arma.

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En días recientes han venido sucediéndose iniciativas sumamente interesantes e importantes de organización social y colectiva para hacerle frente tanto a la guerra económica como a la impunidad que la mayoría siente ante la comisión de todo tipo de delitos contra la constitución y las leyes cometidas por el comercio a todos sus niveles y a plena luz del día, ante la ola hiper-especulativa y recesiva que están causando con estas acciones, ante el evidente malestar e indignación que causa. La semana pasada reseñaba la alianza entre el colectivo Tiuna El Fuerte, el Ateneo Popular y otras organizaciones de la ciudad con la cooperativa CECOSASOLA  para llevar a los vecinos de El Valle alimentos y servicios muy por debajo de los precios especulativos de mercado. Y esta semana se ha convocado un boicot contra los productos de La Polar, no solo por su evidente papel protagónico dentro de la actual guerra económica, sino además en apoyo al conflicto que los sindicatos de trabajadores y trabajadoras llevan actualmente a cabo.

En términos de convocatoria es obvio que el alcance de esta acción será limitado, como limitado fue el alcance que tuvo el mercado organizado por Tiuna El Fuerte. Sin embargo, cuenta mucho la iniciativa para emprender y prender un conjunto de nuevas articulaciones solidarias y efecto reflejo que sirva para multiplicarlas por todo el territorio nacional, para que se encuentren diversas iniciativas que hasta ahora vienen dándose de forma más o menos aisladas.

Como decía en la nota sobre el Tiuna y CECOSESOLA, en Venezuela los patrones propiamente tales según los registros oficiales y de las propias cámaras que los agrupan, rondan los 400 mil dentro de un universo de 30 millones 600 mil personas que se estima es la población actual según el INE. De tal modo, no puede seguir ocurriendo que esos 400 mil tengan acorralado y sigan robando a los 30 millones restantes, burlándose en sus caras y haciéndoles pasar trabajo inimaginable para comprar las cosas más básicas. Un poco de organización y sentido común es lo que hace falta.

De más está decir que el problema en sí no es la Polar, sino las condiciones en base a las cuales una corporación basada en el abuso y el PRANEO económico es posible y se sostiene. En este sentido, los trabajadores asalariados, que a su vez somos los mismos consumidores, debemos alcanzar cada vez más conciencia del poder económico que tenemos y pelear por nuestro derechos  “en la esfera del mercado” de la misma manera que lo hacemos por nuestros derechos laborales. En este país gracias a la lucha popular histórica y a todo lo avanzado en los últimos quince años en derecho laborales, sociales y de todo tipo, la clase trabajadora goza de un nivel de protección y estabilidad prácticamente inexistente en otras latitudes, que entre otras cosas le reporta un nivel de ingreso y un poder adquisitivo casi único. Pero como nada es perfecto, ésta condición se contrarresta con la existencia de un sector privado nacional y transnacional que está haciendo todo lo posible por desaparecerla y por parasitar dichas conquistas.

La Polar dento de este contexto es el ejemplo más visible de una tenencia del mercado nacional excluyente, parásito, fuertemente cartelizado  y mafioso, donde lo último que tiene cabida es la libertad de elegir y la soberanía del consumidor que tanto cacarean los propagandistas a sueldo de los especuladores y pranes económicos. Como vemos en las siguientes cuadros editados por los compas de Misión Verdad a partir de una investigación hecha con los estudiantes del PFG de Economía Política Maria Soto y Miguel Franco, en dos de los rubros más sensibles y donde más duro pega la guerra económica la concentración y el oligopolio son la norma. En el caso de los alimentos procesados, cinco empresas manejan más del 80% de las marcas y presentaciones, tres de ellas transnacionales. Y en el de los artículos de higiene y aseo personal, unas 11 empresas, siendo que dos de ellas -P&G y Kimberly Clark, ambas transnacionales- controlan solitas por encima del 60% del mercado.

Fuente: investigación sobre concentración y poder de mercado en Venezuela. Luis Salas Rodríguez, María Soto y Miguel Franco. CEEP-UBV.

Fuente: investigación sobre concentración y poder de mercado en Venezuela. Luis Salas Rodríguez, María Soto y Miguel Franco. CEEP-UBV.

Fuente: investigación sobre concentración y poder de mercado en Venezuela. Luis Salas Rodríguez, María Soto y Miguel Franco. CEEP-UBV.

Fuente: investigación sobre concentración y poder de mercado en Venezuela. Luis Salas Rodríguez, María Soto y Miguel Franco. CEEP-UBV.

Es deber del Estado actuar sobre estas distorsiones, pero también es deber de los ciudadanos y ciudadanas responsables y conscientes hacerlo por las vías de la organización, la concientización y la solidaridad, sin dejar de lado ni desestimar las acciones punitivas que como los boicots están a nuestro alcance.

 

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