Gambrinus: la versión buitre de la parásita Polar .

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Gambrinus -rey medieval al que se le atribuye la invención de la cerveza- es el AKA, Avatar o alias con el cual opera La Polar cuando desdobla su actividad corporativa hacia operaciones buitre.

En un post publicado hace poco más de un mes titulado El Plan contra el Bolívar y como enfrentarlo(1) , citaba el caso de la demanda que las empresas Polar -encubierta tras la figura de la firma Gambrinus- había cursado ante el CIADI contra el país a propósito de la expropiación de la planta de fertilizantes Fertinitro, ordenada por el presidente Chávez tras los reiterados y comprobados abusos en materia de precio y suministro de dicha empresa. Era éste un caso no muy conocido fuera del público no especialista, hasta esta semana que se hizo noticia a propósito del fallo favorable a la República dado en esta instancia desestimando la demanda de la POLAR.

Como señalan las diversas reseñas que han salido a cuenta de este fallo, el CIADI denegó el reclamo realizado por la sociedad mercantil Gambrinus Corporation  contra el Gobierno venezolano por la nacionalización de la firma de fertilizantes en la que empresas Polar tenía una participación minoritaria. El CIADI declaró que carece de jurisdicción para actuar en el caso, iniciado en 2011, en el que se reclamaba al Estado venezolano el pago de 150 millones 404 mil 359 dólares más intereses, por concepto de indemnización. El organismo de arbitraje indicó que Gambrinus Corporation no era la propietaria de las acciones al momento de la expropiación de las empresas sino que estaban en manos de Polar, por lo cual este caso no se encuentra dentro del ámbito de protección del Tratado Bilateral de Inversión firmado entre Venezuela y el Gobierno de Barbados.

El asunto  es que hasta enero de 2008, las Empresas Polar tuvo en su poder 10 % de las acciones de la sociedad mercantil y luego de esa fecha fueron transferidas a Gambrinus, preparando el terreno para invocar, en una eventual disputa, el Tratado Bilateral de Inversión firmado entre Venezuela y el Gobierno de Barbados, de 1994, así como el Convenio sobre Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones entre Estados y Nacionales de otros Estados, de 1965. De esta manera, Polar buscaba obtener por vía indirecta el amparo otorgado por imperio de un tratado bilateral a un inversionista extranjero. No obstante, el CIADI dictaminó que la presunta venta de acciones entre estas empresas tenía un fin distinto al que pretendían formalizar, determinando que Gambrinus fungió como empresa de maletín en una venta de acciones que nunca existió. valga recordar que Gambrinus Corporation -o sea la Polar- hizo su reclamo ante el Ciadi justo antes de que Venezuela decidiera el 25 de enero de 2012, retirarse de ese tribunal, por su clara tendencia a favorecer a los capitales internacionales en las disputas con Venezuela.

Pero en realidad lo que resaltábamos en nuestra nota de mayo pasado además a propósito de esta maniobra buitre – parásita adelantada por la Polar contra Venezuela, al tercerizar su propiedad en una firma de maletín ubicada en un paraíso fiscal para acogerse a la protección de un tratado de bilateral de inversiones espurio firmado en los momentos más oscuros de la Cuarta República, era la sociedad que dicha empresa y sus dueños mantienen con otra empresas de oscuro historial: las empresas Koch. Seguro a mucha gente tal vez no le suena el nombre, pero las empresas Koch -que también sostiene una demanda contra el país por el mismo caso- es la segunda más grande los Estados Unidos después de Cargill, y sus dueños -los hermanos Koch- son poseedores la tercera fortuna más grande de ese país detrás de Gates y Warren Buffet, pero más allá de esto, operan en la actualidad como propietarios de uno de los fondos buitres más activos del mundo, siendo que en los últimos meses se hicieron mundialmente conocidos por ser uno de los dos fondos que han orquestado ataques especulativos contra la República Argentina, valiéndose de la fraudulenta extraterritorialidad de un tribunal situado en Nueva York. Recordemos en este sentido lo que escribíamos en aquella ocasión:

Los hermanos Koch son los propietarios de las Industrias Koch, la segunda más grande los Estados Unidos después de Cargill, y poseedores la tercera fortuna más grande de ese país detrás de Gates y Warren Buffet. Históricamente han estado ligados a los Rockefeller, operando en los sectores de refinería y venta de crudo, procesamiento y equipos de maquinaria, minerales y fertilizantes.

Pero dichas Industrias también se dedican a otra rama muy lucrativa: la financiera y dentro de ella con especial entusiasmo la de los fondos especulativos. Y es por esa razón que los hermanos Koch (accionistas entre otros bancos del Bank of American) se hicieron conocidos a nivel mundial el año pasado, cuando la presidenta Cristina Fernández los expuso como cabecillas –junto a Paul Singer- de los ataques contra las finanzas argentinas. Es decir, los hermanos Koch son lo que la presidenta Cristina Fernández bautizó como buitres financieros.

En Venezuela, las industrias Koch tienen una larga tradición ligada a las transnacionales del petróleo y a la vieja PDVSA. Pero también a la industria de los fertilizantes. Y es que Koch era propietaria de un 35% de FERTINITRO, empresa expropiada por el presidente Chávez en octubre de 2010 por especular con los precios de los fertilizantes. Al año siguiente, la Casa Matriz de Industrias Koch demandó a Venezuela ante el CIADI en un proceso que sigue abierto.

Pero Koch no ha sido la única empresa que denunció a Venezuela ante el CIADI por este caso. A los meses, una firma radicada en Barbados hizo lo mismo: Gambrinus Group. Y por más exótico que suene el nombre (Gambrinus fue un rey medieval al que se le atribuye la invención de la cerveza) lo cierto del caso es que se trata es una firma vinculada nada más y nada menos que a la Polar, tal y como lo reseñan las notas que sobre este caso salieron en la prensa nacional y mundial:

“El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), un tribunal del Banco Mundial, asegura que el grupo de Barbados llamado “Gambrinus Corp” presentó un pedido de arbitraje contra Venezuela el 2 de diciembre por un “negocio de fertilizantes”. Pero no dio más detalles.

Sin embargo, una fuente cercana al caso que pidió no ser identificada confirmó que la disputa es por el productor de fertilizantes Fertinitro, que Chávez nacionalizó en el 2010. Empresas Polar tenía una participación del 10 por ciento en la compañía.

Los documentos del grupo Gambrinus obtenidos por Reuters muestran un nítido nexo entre esa firma y Polar. Al menos dos directores de Gambrinus son actuales ejecutivos de Polar y los siete directores de Gambrinus que aparecen en los documentos han estado vinculados a Polar.”

Y es que FERNITRITO antes de su nacionalización era el típico ejemplo del capitalismo a la venezolana. Asociada con PEQUIVEN –quien tenía un 35% de las acciones- se aprovechaba de los precios subsidiados de la materia prima suministrada por la estatal venezolana para en asociación con una firma italiana –que poseía el 20%- y con Cervecería POLAR -poseedora del 10% restante- sacar ventaja en los mercados con precios especulativos y endeudado a los productores agrícolas. Es por esta razón que Polar demandó al país. Solo que utilizando una firma radicada en un reconocido paraíso fiscal, entre otras cosas para no manchar su imagen de ¨empresa 100% comprometida con Venezuela¨

En aquella nota resaltábamos también otro asunto. Y es que los hermanos Koch, los socios de la Polar, son los creadores, promotores y principales financistas de la fundación Milton Friedman, la misma que en 2005 entregó al entonces “líder” del movimiento estudiantil de derecha en las universidades privadas Yon Goicochea, un premio con el nombre del profeta del neoliberalismo y la doctrina del shock económico.

Recordemos que Goicochea, militante de Primero Justicia y posteriormente Presidente del Instituto de la Juventud de la Alcaldía Metropolitana con Antonio Ledezma, fue uno de los más activos instigadores de las primeras guarimbas, así como pionero en la conformación de los grupos de ultraderecha originalmente denominados “manos blancas”.

El capítulo venezolano de la fundación Milton Friedman, es nada menos que el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad CEDICE, en un momento denominado Universidad CATO-CEDICE.  CEDICE, quien también recibe financiamiento de la USAID, es a su vez nave nodriza a partir de la cual operan “consultoras” como Econométrica y Ecoanalítica, y en la actualidad opera como principal caja de resonancia desde la cual se orquesta la campaña por la dolarización de la economía venezolana.

Los directivos principales de CEDICE son Rafael Alfonzo, dueño de Alfonzo Rivas y Compañía, quien suele aparecer en las investigaciones de cuanta conspiración se ha hecho contra el país al menos desde 2001. Rocío Guijarro, quien suscribió a nombre de CEDICE y de las ONG el decreto de golpe de Estado de FEDECAMARAS en 2002. Y Oscar García Mendoza, dueño del Banco Venezolano de Crédito, actualmente prófugo de la justicia y acusado por distintas voces de ser uno de los principales organizadores y beneficiario del mercado negro de divisas. Entre otros flamantes miembros de CEDICE, destacan sus sobrinos Leopoldo López Mendoza y Thor Halvorssen Mendoza, así como María Corina Machado.

En fin, como vemos, a los buitres el diablo los cría y sus modus operandi los juntan.

 

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