La época ganada: conversaciones con Alfredo Serrano Mancilla (fragmento)

En diciembre pasado, en el marco del encuentro por los diez años de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, tuve ocasión de conversar con Alfredo Serrano Mancilla, autos del libro El Pensamiento Económico de Hugo Chávez. La entrevista saldrá publicada en el tecer número de La Gaceta Económica, la revista del Centro de Estudios de Economía Política de la UBV esta semana. Sin embargo, quise adelantar este fragmento que me parece muy pertinente para el debate actual en nuestro país. Pendientes de la revista.

En tus artículos rescatas que en el caso venezolano particular y el latinoamericano en general, estos 10 últimos años han sido de Década Ganada. Entiendo, un poco citando a Kirchner, que se trata de resaltar la idea de que durante todo este tiempo se avanzado mucho en salir del infierno neoliberal que fueron las décadas de los 80 y 90, las llamadas Décadas Pérdidas. En el caso venezolano, hay consenso entre las organizaciones internacionales de que incluso considerando los indicadores más convencionales, se ha avanzado desde todo punto de vista e en materia económica y social. Ahora bien, ¿Cuál es tu impresión sobre los últimos 15 años de la economía venezolana y la coyuntura actual?

Muchas veces se dice que la economía venezolana no sufrió el la última década una transformación estructural. Yo creo que eso es algo absolutamente erróneo. Creo, bien es cierto, que habido un énfasis sobre la coyuntura económica. Pero cuando tu heredas una economía desarticulada, absolutamente deformada, con unas urgencias sociales del nivel que recibió Chávez a finales del siglo XX, debe responderse con política economía muy proactiva en terreno del corto plazismo, en el resolver justamente que la gente no muera de hambre, como ya estaba ocurriendo. Y esto que surge como una política económica coyuntural, con las las misiones, algunos planes concretos, etc., poco a poco va generando transformaciones estructurales. Estoy convencido que la sumatoria de las decisiones coyunturales en un mismo sentido acaban construyendo una transformación estructural.

Si tú siempre haces lo mismo y resuelves lo mismo y vas poco a poco poniendo ladrillo a ladrillo, al final, obviamente, edificas una nueva casa. En sentido incluso etimológico de la economía, de cómo organizas la casa. Y la casa venezolana 15 años después está organizada de manera distinta y esto te permite hablar de que hay una transformación estructural de la economía venezolana. Claro que dentro de esa transformación estructural de la economía venezolana, pasa que como no puedes destruir la casa para volverla a hacer sino transformarla a partir de lo que encuentras, mientras vas poniendo ladrillos nuevos te quedan algunas grietas o como es imposible edificar la casa de manera veloz en todos los sentidos, a lo mejor hay un patio que te falta barrer, poner una murallita mayor o conectar el baño del patio con la cocina, etc. Eso es lo que creo que sucede ahora con la economía venezolana, porque ese salto adelante, esa revolución económica y social en un tiempo record, ese haber alcanzado todos los logros sociales alcanzados -y por eso hablo de década ganada, y me atrevo a no solo de década sino Época Ganada, porque habido un desplazamiento del sentido común en términos económicos, tal y como lo demuestra el discurso oposicionista donde no se atreven a hablar directamente de auteridad ni neoliberalismo, por más que siga siendo la base de sus planes- invariablemente necesita volver sobre lo andado para seguir resolviendo asuntos.

La transformación veloz de la estructura económica, la democratización del consumo, la redistribución del excedente económico a tan gran velocidad no ha podido ser asimilada por el aparato productivo capitalista tradicional. Ese fue aparato estuvo pensado para satisfacer a una parte minoritaria de la población. Y ahora no solo pasa que una cantidad infinitamente mayor de venezolanas y venezolanas tienen posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas (alimenticias, salud, etc), sino que tienen acceso a otro tipo de demandas muchas las cuales hasta quince años atrás eran impensables para ellos, como a la recreación, la cultura o el consumo de bienes tecnológicos, para todo lo cual la vieja estructura capitalista venezolana se ha mostrado insuficiente e ineficiente.

A eso hay que sumarle lo que yo denomino rentismo importador del siglo XXI. ¿Por qué rentismo importador? Me explico. El capitalismo, hablando en términos de Mészáros, se reacomodo al proceso de cambio impulsado por el socialismo bolivariano, haciendo ya no disputa la renta petrolera en su origen sino en su destino. Al estar reapropiada la renta petrolera en su origen por la PDVSA reapropiada por el pueblo venezolano, ¿qué hicieron?, pues se volcaron hacia su captación en la esfera del consumo, hacia donde se destina, en gran medida a través de patrones de consumo más democratizados.

¿Rentismo por qué? Porque tenemos una burguesía importadora que, como dice Samir Amin, compra a fuera y vende a dentro y que además se legitima para ser la monopolizadora de la ruta del dólar, que para importar pide dólares porque se convierte en un sujeto clave para satisfacer la demanda interna el periodo de cambio. Así es justo como yo explico en términos estructurales la guerra económica que se puede observar en términos coyunturales. Hay una guerra económica muy clara manifiesta en un comportamiento desestabilizador con objetivos claramente políticos. Pero no hay ninguna duda de que lo hacen aprovechando las transformaciones de un proceso de cambios que, como todo proceso histórico de cambios, siempre dejan algún lugar sin barrer. Allí es donde entran ellos para apropiarse de la renta y la riqueza. Pretendiendo que nunca cambie el metabolismo del capital, el inquilino capitalista se reubica y hace fuerte en el rentismo. Nunca querra ser un sujeto productivo, lo que hace es aprovechar, lo ha hecho siempre, pero ferozmente en esta guerra económica.

Claro. Volviendo a tu metáfora de la casa, es como si tú estás construyendo una casa y te queda alguna cosa suelta pero también viene alguien y te tumba algo que ya avanzaste, en el entendido que, como mencionas, existe una voluntad clara de los sectores económicos de no avanzar hacia una economía productiva, poderosos incentivos para sabotear todo intento en dicha dirección.

Una de las cosas que siempre digo es que los agentes económicos privados de Venezuela no han querido asumir responsabilidades productivas incluso teniendo asegurada tasas de ganancia elevadas. En Venezuela, existe un mercado muy fuerte, una demanda interna clara, y además, de haberlo hecho, hubiesen contado con todo el apoyo del Estado, puesto que recurrentemente desde el chavismo se han hecho convocatorias al sector privado. Pero como bien dices, tienen poderosos incentivos para no producir, porque lo que quieren es desestabilizar al gobierno, para lo cual aprovechan esa relaciones tan finas que tienen con las trasnacionales. Lo que quieren es seguir importando, ser el simple brazo ejecutor de la política económica especulativa trasnacional, comprar un Black Berry afuera y venderlo adentro por el precio que quieran. Y mediante los precios de transferencia, dejar dólares afuera y con eso acaban construyendo esa ruta del dólar ocioso, como yo lo denomino porque no es un dólar productivo, un dólar que no quieren utilizar para producir sino para dejarlo en cuentas fuera o utlizarlo para el mercado ilegal

Yo creo que es el gran desafío de El golpe de timón de Chávez en octubre del 2012, fue dejar muy claro que hay no solo que producir más, sino democratizar el aparato productivo. Hay que sustituir las importaciones, sí; hay que cambiar la matriz productiva, sí; pero también la matriz de productos y productores. No nos olvidemos de la otra pata. En Economía Política es determinante el quién produce, qué produce, para quién produce, para qué. Es una pregunta básica olvida convenientemente por la economía neoclásica pero que debemos rescatar porque es determinante y allí la Comuna tiene un papel fundamental y el Estado. Si tú democratizas el aparato productivo, acabas democratizando todas las estructuras económicas. Se ha logrado mucho en democratizar consumo, democratizar necesidades básicas satisfechas, todo lo social, pero queda queda todavía democratizar el aparato productivo. Por eso hay que producir nuevos bienes, sí, pero  con nuevos productores, para que el patrón de acumulación justamente vaya variando a lo largo del tiempo. Si no siempre vamos a estar detrás de ellos. Lo virtuoso y sostenible sería que si has democratizado la renta petrolera en su origen también lo hagas en su destino, y para estos es esencial democratizar la base productiva. Creo que ese es el reto planteado por el propio Chávez en su Golpe de Timón, en el Plan de la Patria y rescatado permenentemente por el presidente Maduro.

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