Un comentario sobre “consumismo” y ahorro.

ahorrarMás que “consumismo” la gran cantidad de personas comprando electrodomésticos y otros bienes como resultado de la sinceración de los precios, lo que pone en evidencia es la inexistencia de mecanismo de ahorro para el común de la gente en nuestro país. Y decimos el común de la gente pues los grandes actores económicos y las personas de mayores ingresos si cuentan con una variada gama, desde la compra de bonos hasta la fuga abierta pasando por la adquisición de propiedades que no necesariamente usan sino que “engordan” con la suba de los precios o arriendan especulativamente a quienes las necesitan, sean estas viviendas, locales comerciales, oficinas, puestos de estacionamientos y hasta vehículos que ponen a “producir”, que es como en el argot especulativo cotidiano se conoce a la práctica de buscarse un chofer al cual explotar manejando un taxi o una camionetica.

En esa misma línea, más allá de que existen quienes hacen de esta práctica especulativa una manera declarada de hacer negocios, una gran cantidad de personas recurre a ellas como vías indirectas de ahorrar. Es éste el caso clásico de los vehículos usados y ahora las motos, pero también de neveras, electrodomésticos y cualquier otro bien que se espera tenga una alta rotación.

Este mismo fenómeno lo podemos ver en practicas no necesariamente especulativas pero igual informales como los bolsos y los sanes organizados por muchas personas con sus compañeros de trabajo o amigos. Son vías de hecho de generar ahorros, independientemente del uso que la gente le de al dinero una vez que le toca su turno de recibirlo.

Estas cosas hay que tenerlas presentes tanto a la hora de acusar a la gente de consumista así como de hacerle los llamados a ahorrar en vez de gastar. Con respecto a lo primero, si bien estoy absolutamente de acuerdo en que un debate por dar es el de los patrones de consumo por muchas razones incluyendo la ecológica, me parece poco menos que alegre e incluso en casos directamente hipócritas las generalizaciones que se hacen en este momento sobre el “consumismo”, sin tomar en cuentas las variadas razones que llevan a la gente a comprar en un contexto como éste y además en una economía con larga tradición inflacionaria. Independientemente del grado de confianza que la gente está depositando en el gobierno (confianza que claramente va en aumento) es perfectamente lógico y válido que la gente tome previsiones, en especial y sobre todo si carece de las vías que normalmente usaría para hacerlo.

La banca privada sabemos que no tomará por iniciativa propia medidas a este respecto no sólo porque buena parte de su negocio es el cobro de porcentajes de intermediación (y en ese sentido está más bien interesada en lo contrario: que la gente gaste) sino además porque está metida de lleno en las actividades especulativas contra la moneda y los precios, es decir, la guerra económica. Así las cosas, le toca al gobierno tomar medidas en esa dirección, medidas que ciertamente ha anunciado sin bien falta explicitar.

Sobre este punto, sin embargo, comparto las opiniones de quienes han alertado sobre las tasas reales positivas, en el sentido de tasas de ahorro situadas por encima de la inflación, pues como recuerda el amigo José Gregorio Piña el devengo de intereses es por definición una operación de renta y no de economía “real” (hay que buscar un mejor término) por lo que puede terminar desestimulando la producción de bienes y la prestación de servicios personales en cuanto la gente considere también lógicamente que es más rentable y menos riesgoso ahorrar que invertir.  Pero en ese caso -pienso- lo que habría que hacer es caracterizar bien ambas cosas y en última instancia articularlas, en la medida en que el ahorro además de un mecanismo de previsión a largo plazo se convierta en una vía de captación para la inversión productiva bien de terceros o bien de los propios ahorristas. Es decir, habría que “premiar” el ahorro pero “premiar” aún más la inversión productiva, en especial aquella que más nos interesa como país: la que se hace bajo formas de propiedad no privada o individual sino común, colectiva, social y asociativa.

De otra parte, soy de la opinión que una política de este tipo debe ser progresiva, en la medida en que considere los niveles de ingreso de abajo hacia arriba resultando por tanto atractiva para quienes menos tienen capacidad de ahorrar pero además que no replique la desigualdad sino más bien la combata. No está de más agregar que todo lo que se vaya a hacer en esta materia debería hacerse en bolívares y no en divisas, pues al mismo tiempo se trata de defender la moneda nacional.

Por último, y ya en lo que a lo político directamente respecta, si bien no es la única esta es una manera expedita de acabar con el chantaje terroristas que los pranes de la economía dirigen hacia la población. En la medida en que la gente tiene garantías de protección puede planificarse mejor y reducir la ansiedad, el caldo de cultivo para los traficantes del miedo y los profetas del catastrofismo económico –tanto los internos como los externos- será menor.

Anuncios

3 Respuestas a “Un comentario sobre “consumismo” y ahorro.

  1. Gracias por la mención, Luís. La llaman “economía real” por eso mismo, porque es la economía de verdad, lo otro es finanzas, que no es lo mismo; por algo en mucho países hay los ministerios de “Economía y Finanzas”.
    También he pensado algún nombre alternativo, perhaps “economía de bienes”, pero dejaría fuera servicios esenciales; “economía de bienes y servicios”, muy largo; “economía no financiera” sería definir por
    negación, vicio que critico mucho en el habla actual y admitir que hay una “economía financiera”; tal vez “economía transformadora”, o “economía esencial”, en la medida en que los financiero es accesorio y hasta prescindible para la economía; pero los neologismos no se imponen por decreto. ahora bien, el mero debate del término, no es superfluo y hace pensar sobre el fondo del asunto.

  2. En cuanto al tema del incentivo al ahorro, como apunto en http://www.aporrea.org/actualidad/a176535.html, debe analizarse con mucho conocimiento el tema de las tasas de interés como incentivo al ahorro.

    Al final, todo pasa por el tema del nivel de incremento de precios y, como digo en el artículo citado, no es cuestión de que las tasas persigan inútilmente al INPC, el perro persiguiendo su cola; sino bajar el nivel de incremento del INPC; pero no con las recetas dogmáticas y falsas de los monetaristas, sino yugulando el poder unilateral de los actores económicos para fijar a su arbitrio los precios; solución radical, es decir, que va a la raíz del problema.

  3. Pingback: Un comentario sobre “despolitización” y guerra económica. | sur-versión·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s