La demolición experta del mundo. A propósito de las razones “económicas” de la invasión a Siria.


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“Ya que el mundo adopta un curso delirante, adoptemos sobre él un punto de vista delirante”. Jean Baudrillard

Según un viejo y conocido dicho, el que uno no sea paranoico no quiere decir que no lo estén persiguiendo. Y lo traigo a colación pues luego de darle vueltas al asunto y hablarlo con algunos de mis más lúcidos  amigos, me parece demasiado absurdo pensar que el gobierno norteamericano no es plenamente consciente de la catástrofe mundial que desatará una invasión a Siria.

Es decir, no creo posible que no considere lo que todo el mundo sabe y ha dicho sobre los más que evidentes riesgos, consecuencias y la precaria situación con la que se involucrarían en esta guerra (de manera directa, claro está, pues ya están involucrados vía terceros) , independientemente de lo que el supremacismo pentagonista dicte. Se trata de una guerra sumamente costosa en términos monetarios y políticos, a la cual parte sin ningún tipo de legitimidad y menos popularidad, prácticamente sin aliados y enfrentados no a un país sino potencialmente a varios incluyendo a Rusia, lo que introduce una variable más que peligrosa pues se trata de una potencia nuclear tan letal como los mismos Estados Unidos. Los pocos aliados con que cuenta (los gobiernos inglés y francés) están aún más debilitados desde todo punto de vista, económico, político y militar. Y en el caso de Arabia Saudita, Israel y Turquía no solo son impresentables como apoyo a la hora de defender los derechos humanos y el no uso de armas químicas, sino que tienen aún más que perder ya que se encuentran en el radio de acción de los acontecimientos y rodeados de enemigos que han prometido atacarlos como represalia.

Por último, pero no menos importante, tenemos el caso de que a lo interno de Siria es inocultable que la gran mayoría de la población rechaza la intervención, apoya al gobierno de Bashar al Asad e incluso se está movilizando para defender el país como milicianos y hasta colocándose como escudos humanos en sitios estratégicos para evitar los bombardeos bajo la consigna “sobre nuestros cadáveres”.  Es cada vez más evidente, por el contrario, que los fulanos rebeldes son en su mayoría mercenarios extranjeros, contrabandistas y delincuentes, cuyas atrocidades (que van desde ejecuciones sumarias hasta canibalismo, pasando por violaciones y asesinato de niños) son inocultables pues ellos mismos se encargan de subirlas a internet luego de filmarlas con sus celulares.  Menos se puede ocultar que se trata de bandas ligadas a Al Qaeda, la hasta no hace mucho “archi-enemiga” de los Estados Unidos y supuesta culpable de los supuestos atentados del 11 de septiembre de 2001. Sabido es que los gobiernos norteamericanos nunca han tenido escrúpulos a la hora de establecer alianzas siniestras a nivel internacional, pero aún así hay niveles…

El caso es que nada parece presagiar un final feliz para esta historia. Irak quedó destrozado luego de la invasión ni que decir Libia, pero en este caso la destrucción amenaza con no reducirse solo a Siria y ni siquiera al medio oriente. A estas alturas es muy difícil pensar que Rusia retrocederá pues su intereses en la zona son claros. Irán, al Igual que los palestinos y los kurdos, Hezbolá y sus aliados en el Líbano están convencidos que de caer Siria siguen ellos, por lo que como claramente expuso Hasan Nasrallah si la guerra es inminente es mejor pelearla en territorio sirio que en el propio. China movilizó también barcos a la zona, y si bien no se han involucrado en la guerra de declaraciones se han mantenido firmes junto a Rusia en el Consejo de Seguridad. Las otras piezas del ajedrez son Irak y Egipto, éste último en medio de un proceso sumamente complejo que ha traído como consecuencia que los militares se opongan a la intervención norteamericana dada la vinculación del derrocado Morsi con el gobierno de Turquía, punta de lanza de los ataques contra Siria. Irak, con un gobierno de mayoría chií, actualmente libra su propia guerra interna contra Al Qaeda, organización terrorista que -como el opio y los talibanes en Afganistán- floreció en el país luego de la intervención norteamericana que se supone había sido hecha para erradicarla.

crisisPero si todo es tan claro, ¿entonces por qué van a la guerra? Descartando las razones morales y humanitarias expresadas por Obama, lo que nos quede son las económicas. A es respecto, se ha dicho que los intereses norteamericanos son inmediatamente económicos en la medida en que su economía se basa en la guerra y además muchas ciudades y estados de la unión dependen directamente de dicha industria.  Esto es cierto, y el argumento principal también lo es desde el punto de vista histórico, tal y como podemos ver en la correlación histórica expuesta en el cuadro anexo entre auges, depresiones y guerras.  También se ha argumentado lo apetecible que resultan las gigantescas reservas de petróleo y gas de Siria para norteamericanos y europeos, a las cuales quieren “echarle el guante” para controlar el negocio.

Sin embargo, aunque inmediatamente tiene sentido lo anterior, pierde buena parte de él cuando se sacan mejor algunas cuentas. En cuanto al tema petrolero, es sabido que los Estados Unidos tiene reservas propias o más accesibles garantizadas (Alaska, Canadá, Golfo de México), sin contar la alianza con sus socios saudíes. Para los europeos sí en cambio resultan mucho más de interés las reservas de la región dada la cercanía, pero aún así no parece un argumento muy convincente por una simple relación costo-beneficios. Sobre el tema petrolero, sin embargo, volveré más adelante pues sin duda es clave, pero para ello es necesario comentar cuál es en mi criterio el problema general con la hipótesis economicista de la guerra.

Lo económico tal y como se formula como causa de la guerra tendría sentido sí, como les gusta decir a los economistas, todas las otras variables se mantuvieran cetaris paribus, es decir no variaran o al menos se tuviera el control de ellas. Y este no parece ser el caso. En cuanto a los Estados Unidos estamos hablando de un gobierno que enfrenta severos problemas presupuestarios no solo por déficit fiscal sino por los montos de su deuda exterior calculada en mas US$16,5 trillones a principios del 2013, equivalente a un 105% del PIB. Ambos problemas los ha combatido imprimiendo dinero y devaluando su propia moneda, lo que además le ha servido para descargar la crisis financiera sobre sus “socios” europeos y darle mayor competitividad a sus importaciones. Esta práctica desató en los últimos dos años una “guerra mundial de monedas” pues obliga a los demás países a hacer lo mismo para mantener su propia competititivad. Pero como todas las cosas de la vida la misma tiene sus propios límites, pues no se puede devaluar más de cierto umbral pues todos empezarían a perder por una caída generalizada de los niveles de precios. Ese umbral parece haber llegado, y es la propia FED la que ha declarado que dará fin a lo que con los eufemismos típicos de los economistas mainstream  se conoce como política de estímulos fiscales. Sin embargo, y dando cuenta de lo grave de esta situación que revela a su vez la profundización de las contradicciones del capitalismo en su fase actual, varios países han reaccionado ante el anuncio amenazando con derivar sus exportaciones hacia otros destinos distintos al norteamericano, pero es una amenaza que suena más a retórica pues en la realidad real no existen mercados con la capacidad de absorción del norteamericano dada su consumo burbuja.

El caso es que vengan de donde vengan los recursos para pagar la deuda lo cierto es que implicará una circulación mayor de dólares a nivel mundial. Los mismos pueden provenir de las arcas norteamericanas o de las monarquías del golfo -tal y como ha anunciado Kerry-, lo cual traerá como consecuencia una radicalización de las prácticas especulativas con moneda a la vez que una depreciación mayor del dólar. Pero ante la situación de guerra en una zona petrolera el precio del mismo se elevará y por tanto el de sus derivados, situación ante la cual los fondos especulativos ya toman posición comprando a futuro. Lo mismo ocurrirá con los alimentos y con el transporte de todo tipo que requiera combustible fósil así como con la energía eléctrica generada por combustible del mismo tipo. Y mientras más grave sea la guerra más grave será el aumento de los precios. Pero dada la situación de precariedad de las economías actualmente, de trabajadores precarizados en Europa, Estados Unidos y casi todos los países, está claro que difícilmente puede ser costeado lo cual aumentará las deudas privadas y estatales ante las cuales los fondos especulativos también derivarán a la caza de beneficios extraordinarios. Esto pondrá a los países y a los ciudadanos en general aún más dependientes de los bancos, quienes aprovecharán para imponer condiciones más salvajes y radicalizar hasta lo inimaginable la concentración y centralización del capital en pocas manos, tal y como ha venido ocurriendo al menos desde el estallido de la crisis en 2008.

El correlato de esta situación no puede ser otro que mayor conflictividad social a todos los niveles, desde estallido de guerras civiles hasta regionales al desatarse un estado de lucha por la sobrevivencia de unos contra otros ante los bienes escaseados. La intensidad de dichos conflictos dependerá de muchas cosas, de la gravedad de las situaciones particulares, del grado de organización y solidaridad social para contrarrestarla, de la pasividad de las personas, etc. El actual conflicto colombiano en el campo es una muestra a pequeña escala de este escenario dada la situación de miles de personas literalmente declaradas como superfluas pues las importaciones provenientes del TLC los arruinan. Lo mismo pasa en México y no debemos olvidar que de por sí las llamadas “primaveras árabes” comenzaron por razones similares. Pero no debemos olvidar tampoco que al menos desde 2001 a propósito de los sucesos de las torres gemelas vivimos en un estado de excepción global que bajo la excusa de la lucha contra el terrorismo ha colocado a las agencias capitalistas mundiales y regionales prestas a intervenir de cualquier forma para mantener su dominio. El caso colombiano actual también lo demuestra: una mezcla de silencio mediático y brutalidad militar y paramilitar ante la negativa del gobierno a ceder en los puntos fundamentales y de los campesinos a retroceder frente a lo que saben significa su muerte social.

Esto último me lleva a un último tema que me parece es lo más importante para entender la situación mundial a propósito del tema sirio. Y es que si algo hemos aprendido en los últimos años de la retórica capitalista hegemónica mundial (desde la ONU hastas las ONG ecologistas) es que para ellos el mundo enfrenta dos problemas: sobra gente y escasean los recursos. Este, como sabemos, no es un dilema nuevo para el capitalismo, el primero plantearlo abiertamente fue el clérigo inglés Malthus en 1798, diez años después de los sucesos revolucionarios de París y en medio de la revolución de esclavos en Haití que tanto lo escandalizaron.  Lo que se suele llamar tragedia malthusiana periódicamente se ha practicado desde entonces a escala más o menos focalizada, como las hambrunas de la India entre finales del XIX y principios del XX que costaron unas cuarenta millones de vida al tiempo que generaron grandes ganancias a las compañías de Indias inglesas y sus socios en los mercados especulativos de granos mundiales. La situación actual del continente africano es también la demostración de ello. Pero mi punto -y mi temor- es que dicha situación sea la que se está programando en la actualidad pero a nivel planetario. Es decir, que a la prolongada y severa purga de los elementos menos dinámicos económicamente hablando que se practica hoy día a través de fusiones, privatizaciones, cierres, etc., le siga una purga demográfica que tenga como propósito dar “solución final” a la abierta desigualdad y exclusión provocada por la deriva capitalista contemporánea.

El tema del petróleo en este punto vuelve a tener sentido pues se trata de centralizar y controlar las fuentes de energía ante los escenarios por venir, tanto para disponer de ellos como para que otros no los dispongan. Y ese es claramente el mensaje que le están mandando a rusos y chinos pero también a la OPEP y los productores de gas que recientemente anunciaron agruparse y desde luego que al resto de los bloques o países “emergentes” que han pasado a disputar la hegemonía anglosajona. El dilema de todos estos bloques emergentes es desde luego qué hacer frente a lo de Siria, pues intervenir generará una catástrofe pero no hacerlo los dejará en peor situación cuando se vean obligado a hacerlo en un futuro próximo so pena de verse reducidos en sus soberanías corriendo la misma suerte de Siria, Libia e Irak.

En una nota anterior citábamos las proyecciones Arrighi con respecto a la huida hacia adelante del neoliberalismo global ante el colapso de la hegemonía estadounidense y el orden mundial que le hizo juego. Para mí, la evolución más probable es una combinación de las tres posibilidades en medio de un mayor caos sistémico. Así las cosas, y volviendo al “dilema” inicial, tal vez el asunto no es que sea descabellado que el gobierno norteamericano -que no defiende los intereses de los ciudadanos norteamericanos, sino que es la principal junta de los negocios de la burguesía global- vaya a la guerra sin saber lo que desencadenará, sino que lo sabe e igual irá, por más descabellado que a nosotros nos parezca.

Me gustaría cerrar con una nota del economista ecuatoriano Pedro Páez Pérez, con quien tuve la oportunidad de compartir ideas sobre la posible llegada de estos escenarios cuando en 2009 nos encontramos en Chile en un panel organizado por la U-ARCIS sobre la crisis financiera (buena parte de esas proyecciones se recogen en lo que terminó siendo mi tesis de magister: la vida precaria: riesgo regulación y crisis en el capitalismo global y en un texto escrito para la Universidad Popular de las Madres de Mayo llamado Noticias desde ninguna parte, publicado entre otras partes en este mismo blog ). En una entrevista para el diario argentino página 12 en noviembre de 2009 Pedro Páez respondía lo siguiente a una pregunta sobre la “inminente” caída del sistema capitalista: “Hay quienes incluso dicen que “la crisis del imperio es terminal” (se ríe). Cuando a mí me preguntan si se viene el cataclismo, el derrumbe del sistema, yo digo que no se olviden que también hay expertos en demoliciones, capaces de controlar las detonaciones, dónde y cuándo causar el daño y, lo más importante, saben qué hacer sobre los escombros. Estados Unidos está transitando la crisis administrándola. Deciden salvar a unos y a otros no. ¿Por qué cayeron los bancos de inversión Lehman Brothers y Bear Stearns antes de que aparecieran los planes de salvataje? Eran los nombres más emblemáticos del sistema financiero estadounidense, y sin embargo los deja caer porque eran los que iban a golpear a Alemania y Francia, para involucrarlos en los costos de la crisis. ¿Qué reacción tuvieron estos países? Se indignaron con Estados Unidos y los responsabilizaron de todos los males. Sin embargo, para diciembre (2008), a la reunión del Grupo de los 20 en Estados Unidos llegaron “mansitos”. ¿Qué surgió de esa reunión? Más regulaciones al sistema financiero, pero en manos de Estados Unidos y los organismos que controla, el Banco Mundial y el FMI. Es decir que concentró más la capacidad regulatoria sobre la economía mundial. Hacen la política y trasladan los costos al resto del mundo. Y eso es lo que se viene. Lo peor todavía está por pasar. Es un cuento que la crisis la tienen ellos, para el Tercer Mundo los riesgos son mucho mayores.”

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Una respuesta a “La demolición experta del mundo. A propósito de las razones “económicas” de la invasión a Siria.

  1. Punto uno: es cirto lo del neomalthusianismo. Las ultimas runiones del Grupo Bildelberg no fueron sobre la amenaza de guerra, la desetirficacion o la desigualdad; no: fueron sobre exceso de poblacion (sic). Pero no es un neomaltusianismo legitimo, porque no hay escasez de recursos sino concentracion excesiva de los mismos y por tanto subversion.
    Lo segundo: la buerguesia global esa tiene un nombre y esta operando bajo la careta de sectas y religiones y esta programando la demolicion de la potencia hegemonica, pero construyendo al mismo tiempo la potencia planetaria de relevo en el medio oriente. Para eso necesita la desarticulacion y el control de TODO el ex- Mundo Árabe.
    Y tercero; hay que tener claro que alli, en esa zona la intervencion de esa “burguesia financiera global” ha transcurrido por tres vias: destruccion del imperio turco y creacion y financiamiento de falsas monarquias titeres en la zona hace casi un siglo, creacion del ente sionista militarista, colonialista y racista -hasta judios respetables como Einstein, Filkenstein, Sand lo han develado y detestado- y ahora ¡la guinda de la torta! la creacion de grupos ultra radicaliados con lo que controlan ahora no solo al poder sino a la oposicion al poder. Dialectica pura!

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