Obama, ¿el caballero de la noche?

tumblr_m7fvs1q99c1qg51iuo1_400Oscar Wilde dijo en alguna parte que la vida imita al arte más de lo que el arte a la vida. No se si eso es así, pero al menos en el caso concreto del cine de Hollywood pareciera que de un tiempo a esta parte la vida geopolítica está reproduciendo realidades que hemos visto primero en películas.

A mi modo de ver, por ejemplo, todo lo ocurrido a propósito del tema Manning primero y Snowden después ha develado una trama de cosas donde la realidad se parece mucho a Batman, el caballero de la noche. No solo el tema del espionaje (todo lo que dice Snowden sobre la NSA, el rastreo a través de internet y celulares es asombrosamente parecido a lo que se cuenta en la película del sonar construido por Batman en los laboratorios de sus empresas) sino además y sobre todo la justificación y el “debate moral” ocurrido como consecuencia. Recuérdese que Batman construye el aparato ante la imposibilidad de atrapar al Jocker, aunque la primera vez que lo usa es para atrapar a Lau (el administrador de la mafia) que valiéndose de su nacionalidad china había volado hasta Hong Kong. En la medida en que no podía ser capturado y mucho menos extraditado por vía oficial, Batman, el comisionado Gordon y el fiscal Harvey Dent acuerdan “sacarlo” de alguna manera por lo cual delegan a Batman la responsabilidad de hacerlo. Éste, adaptando un antiguo método de la CIA de rescate de sus agentes en territorio enemigo, secuestra a Lau en pleno Hong Kong y lo “extradita” por vía de hecho hacia ciudad gótica para que sea juzgado por las autoridades.

Hacia el final de la película Batman refina su sistema de rastreo utilizando los teléfonos de toda la ciudad para encontrar al Jocker. Escribe un virus que inserta el programa en cada teléfono celular en ciudad Gótica que los enruta a través de un súper ordenador hacia la Baticueva, donde los datos son procesados por su socio Lucius que luego los envía directamente a la capucha de Batman. En el debate moral con Lucius, Batman admite que el programa le da la capacidad de espiar a todo el mundo a la vez, lo que asegura es demasiado poder para cualquier persona incluyendo él mismo. Sin embargo, insiste en que hay que hacerlo porque las circunstancias así lo exigen, porque el enemigo así lo exige, que será sólo por esa vez pues se trata de un bien mayor: “Para defender la libertad y el bienestar de los habitantes de Ciudad Gótica es necesario violar algunos de sus derechos básicos, como el de la privacidad”.

Quien haya visto Batman el caballero de la noche recordará que debates como éste no solo se encuentran a todo lo largo de la película sino que de hecho constituyen su trama central . Las fuerzas “del bien, el orden y la paz” representadas por Gordon, Dent, Rachel Dawes y Bruce Wayne (Batman de civil, en su condición de burgués atormentado por la inseguridad que sufrió en carne propia), se debaten entre el imperativo de hacer cumplir la ley y la impotencia para hacerlo en una ciudad llena de corruptos pero además con criminales sin escrúpulos que no pueden ser combatidos por métodos tradicionales. Esa es la moraleja de la primera parte (Batman inicia), cuando se tuvo que recurrir a métodos extremos y paramilitares para proteger la ciudad de la amenaza terrorista representada por la Liga de la Sombra. Batman, el caballero de la noche comienza justo donde aquella termina: el comisionado Gordon dándole las gracias las gracias a Batman por salvar a la ciudad de la amenaza terrorista pero inquieto ante la escalada que vendrá al haberse llevado las cosas a un nuevo nivel: ahora que las autoridades han debido valerse de métodos  paramilitares para detener el caos, lo esperable -dice Gordon- es un redoble de las apuestas en le guerra entre “el bien” y “el mal” con métodos y malechores cada vez más sanguinarios, oscuros e ilegales, ¿estarán ellos a la altura del reto que se les presenta y en disposición de llevar las cosas hasta sus últimas consecuencias? Batman, el caballero de la noche es la respuesta a esa interrogante en ocasión de la llegada de el Jocker, un genio del mal al que no lo alimenta la ambición por el dinero ni el poder sino simplemente “ver el mundo arder”.  De allí que todos los métodos por más siniestros se justifican: la tortura, las operaciones ilegales en países extranjeros, los estados de excepción no declarados, el financiamiento ilegal, las armas más poderosas y destructivas.

¿Es Obama el caballero de la noche de la vida real? Si y no, pues creo que en su momento Bush junior calzaba mejor en el personaje pues no era tan evidente la vinculación entre las fuerzas “del bien” y “las del mal”. Es decir, en la película como en el mundo luego de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, las cosas eran más claramente maniqueas: la “buena” administración gringa (el pentágono, la casa blanca y su extensión la OTAN) “obligada” por las circunstancias a hacer cosas no muy correctas (torturar, secuestrar, asesinar con drones, espiar a todo el mundo, invadir países, etc) para hacer frente a la “malvada amenaza terrorista”. Sin embargo, ahora estamos en un plano distinto, pues es como si el la tercera parte de Batman las fuerzas del “bien” se hubiesen aliado con los terroristas para atacar a un tercero. Desde luego, la alianza entre la CIA y Al Qaeda era un hecho conocido e incluso se sabía desde hace mucho tiempo que la segunda fue un invento de la primera tal y como lo fue la contra nicaragüense.  Pero era -como el uso de la tortura- algo negado por la institucionalidad y quien osara decir lo contrario o era un paranoico, o era un insensato, un traidor o todas las anteriores. No obstante, hoy día ello no se puede ocultar, pero más aún es público y notorio, sabemos que se les financia, que se les equipa y hasta se toman fotos con ellos. Como decía Zizek, parafraseando una frase de la película Nikita: el lado oscuro y obsceno del poder ahora es su lado visible. Agregaría yo, en la actualidad, el lado oscuro, siniestro y obsceno del poder imperial es el único que le interesa mostrar y exhibir. Ya no hay “exceso” de poder que deba justificarse si fuese el caso o pueda ser excusado como “daño colateral”. Simplemente hay ejercicio de poder crudo y rudo, al servicio de la dominación en tiempos como estos.

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