Una cita de Giovanni Arrighi a propósito de la (casi) inminente invasión a Siria.

foto“El curso de la historia capitalista durante los últimos quinientos años ha sido una sucesión de expansiones financieras durante las que se produjeron cambios de guardia en los puesto de mando de la economía mundo capitalista. Este resultado se halla también presente como tendencia en la actual expansión financiera (la de la década de los 90). Esta tendencia se halla contrarrestada por el propio volumen de los recursos para construir el aparato de Estado y para organizar la guerra, detentados por la vieja guardia, que puede en realidad hallarse en condiciones de apropiarse mediante la fuerza, la astucia o la persuasión del capital excedente que se acumula en los nuevos centros y, por medio de ello, concluir la historia capitalista mediante la formación de un imperio verdaderamente global.

(Pero) en segundo lugar, la vieja guardia capitalista puede mostrarse incapaz de detener el curso de la historia capitalista, y el capital del este del Asia (China) puede llegar a ocupar los puestos de mando en los procesos sistemáticos de acumulación de capital. La historia capitalista continuará entonces, pero bajo condiciones que se apartan radicalmente de las vigentes desde la formación del moderno sistema inter-estatal. La nueva guardia al frente de los puestos de mando de la economía-mundo capitalista carecería de recursos para construir el aparato del Estado y para organizar la guerra que, históricamente, han estado asociados con la reproducción ampliada de un estrato capitalista situado sobre el estrato de mercado de la economía-mundo. Si Adam Smith y Fernand Braudel estaban en lo cierto cuando afirmaban que el capitalismo no sobreviviría a tal disociación, entonces la historia capitalista no sería llevada a su fin en virtud de las acciones conscientes de una agencia en particular, como ocurría en el primer escenario delineado, sino que concluiría como resultado de las consecuencias inesperadas de los procesos de formación del mercado mundial. El capitalismo (el anti-mercado) se extinguiría con el poder estatal que ha conformado su destino durante la era moderna, y el estrato subyacente de la economía de mercado se retrotraería a algún tipo de orden anárquico.

Finalmente, para parafraser a Schumpeter, antes de que la humanidad se ahogue (o se deleite) es las mazmorras (o en el paraíso) de un imperio mundo post-capitalista o en una sociedad de mercado post-capitalista mundial, puede muy bien abrazarse en los horrores (o las glorias) de la intensificación de la violencia que ha acompañado la liquidación del orden mundial de la Guerra Fría. En este caso, la historia capitalista concluiría instalándose permanentemente en el caos sistémico en el que se originó hace seiscientos años y que se ha reproducido a una escala cada vez mayor en cada una de sus transiciones. Resulta imposible decidir si esto significará únicamente el fin del capitalismo o el de toda la humanidad”

Giovanni Arrighi. El Largo Siglo XX.

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