¿Es la renta o el capitalismo el problema del capitalismo rentístico? II

La expresión “capitalismo rentístico” suele ser una de esas cosas que, al revés de lo que dice el dicho popular, sufre del vicio de sus virtudes. Es decir, durante años, y especialmente a partir de los más que extraordinarios trabajos de Asdrúbal Baptista y Bernard Mommer, se le ha utilizado para buscar dar cuenta de la especificidad del capitalismo venezolano, describiéndose y explicándose a partir suyo una serie de dinámicas y comportamientos que, sin dejar de ser capitalistas, tendrían en la condición rentista su principal razón y motivación.

Sin embargo, no a pesar sino justamente por lo anterior, en cuanto expresión devenida categoría de análisis, a estas alturas del partido al decir capitalismo rentístico suele ser más lo que se oculta que lo que se muestra. Y es que similar a lo que ocurre con otros apellidamientos que se le colocan al capitalismo (financiero, por ejemplo) el precio que hay que pagar por el rasgo que se quiere resaltar es el de perder de vista que, en el fondo, de lo que se está hablando siempre es de capitalismo, por lo cual la discusión termina derivando hacia un conjunto de discusiones que cuando no son subjetivas son secundarias, o en el peor de los casos terminan flotando en un mundo de lugares comunes que muy poco aportan a la comprensión y mucho a la confusión de lo que solemos llamar “la realidad nacional”.

Todo esto no sería muy importante claro si solo se tratara de un  problema “académico” o, como le gusta decir a muchos, “meramente teórico”. No obstante, y dejando de lado varias cosas que habría que decir sobre la costumbre de tachar de “teórico”, “especulativo” o “académico” a las cosas cuando no se las entiende, lo cierto es que los principales estragos de las confusiones antes aludidas terminan ocurriendo en el mundo de las políticas públicas y en especial las económicas. De tal suerte, así como tenemos ya unas cuantas décadas escuchando que la “enfermedad venezolana” se llama “capitalismo rentístico” tenemos más o menos las mismas escuchando que la cura de dicha enfermedad se llama “siembra petrolera”, es decir: avanzar hacia una economía productiva e industrializada que no solo no importe sino que exporte, donde una burguesía con visión nacionalista invierta en el país y permita por tanto que se desarrolle una clase trabajadora pujante que perciba los dignos salarios que utilizará para comprar los productos que produce a las órdenes de esa burguesía que, así a su vez, podrá acumular beneficios para reinvertirlos dando lugar al círculo virtuoso y armónico del desarrollo “normal” del Capital.

Por extraño que pueda parecer, lo anterior es un razonamiento que históricamente ha encontrado consenso entre ciertas izquierdas y casi todas las derechas de nuestro país y aveces hasta sorprende lo cercana que pueden resultar posiciones que uno creería antitéticas. De hecho, si se le quita al discurso de buena parte de la izquierda histórica  la convicción igualmente histórica de que el problema último de la Renta es que no se la apropie “el imperio”, casi no podría distinguirse a unos y otros.  Sin embargo, y como por suerte la realidad suele ser más rica que todos los lugares comunes , el movimiento real de las cosas permite avanzar las discusiones hacia otras direcciones más fecundas, que no solo nos permitan dar cuenta de nuestro presente sino también de prever hacia donde puede estar marchando nuestro futuro.

Mi hipótesis es que si bien el modelo de acumulación rentista venezolano presenta, como muchos han señalado, problemas de sostenibilidad que no son más graves dada la misma volatilidad que lo caracteriza, su solución no reside en el desarrollo de una industria nacional si esto no se acompaña de una reforma radical de los términos de propiedad, es decir, de las relaciones de producción capitalista tanto públicas como privadas, que suponga para con la renta una relación distinta a la puja distributiva y al mero usufucto de unos recursos que en última instancia provienen del sistema de explotación planetaria del capital. Pero esta hipótesis no parte de un problema de convencimiento teórico o político ni deriva de una consideración de opciones como quien opta entre pepsi o coca cola, sino del hecho simple de que una industrialización venezolana en el siglo XXI que conserve las relaciones de reproducción del Capital es tan inviable como insostenible es el modelo rentista que se supone vendría a remplazar.

Esta es como dije mi hipótesis, pero no necesariamente es la del Grupo de Investigación Interdisciplinaria sobre Renta y Modelos Productivos que hoy comienza sus sesiones en la UBV. Y eso justamente porque la idea del grupo es dar la discusión desde distintios ángulos, si bien hay una base común marxista entre sus miembros fundadores. La cuestión para nosotros es dar discusiones de este tipo desde una base teórica y principios políticos sólidos, fuera de los lugares comunes y las salidas de ocasión que ya hemos señalado. Los esperamos por allá: hoy jueves 03 de octubre de 2011 a las 6 de la tarde, piso 3 aula 3-x de la UBV los Chaguaramos, Caracas.

Anuncios

3 Respuestas a “¿Es la renta o el capitalismo el problema del capitalismo rentístico? II

  1. Adhiero, desde este Chilito, que ademas de exportar renta de sus recursos naturales (no-suyos) tambien extrae de los chilenitos…que empiezan a cabrearse!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s