La des-concertación.

Una de las últimas conversaciones que tuve con mi amiga Mía antes de salir de Santiago estuvo relacionada con el tema electoral. Estábamos en vísperas de la segunda ronda de las presidenciales y en los medios de izquierda no se hablaba otra cosa que no fuera si votar o no por el candidato de La Concertación.

Al igual que ella, la mayoría de los compañeros y compañeras de izquierda se debatían en un dilema nada sencillo: votar a Frei -el triste candidato democratacristiano de “La Concerta”- o no votar por él, lo que se traducía en favorecer el avance de Piñera y la vuelta del pinochetismo luego de 20 años. En la primera ronda la cuestión había sido más sencilla: la izquierda que todavía apostaba algo a la vía electoral le había votado a Ominami o a Arrate y en especial a este último que representaba al ala más extrema (aunque como él mismo señaló en alguna parte dicha fama de extremista se debía más al corrimiento de sus antiguos correligionarios hacia la derecha o al centro que al hecho de que él se haya radicalizado hacia la izquierda). Mía había votado por Arrate en la primera vuelta y se iba a abstener (y de hecho se abstuvo o voto nulo, no recuerdo bien) en la segunda. No había lugar a la discusión: no iba a votar por Frei le dijeran lo que le dijeran.

De mis mejores amigos chilenos los bandos se dividían de hecho en dos y dos: Mía y Mario coincidían en esto de que independientemente de lo que sucediera no lo iban a votar a Frei. En el lenguaje elegante pero directo de Mía si llegaba un presidente de derecha en realidad nada cambiaba, a lo sumo se sinceraban las cosas. En el lenguaje más belicoso de Mario lo mejor era que ganara Piñera pues así “se radicalizaban las contradicciones”. En cambio para Pablo, había que votar por Frei así doliera la guata y sin pensarlo mucho (no fuera a ser cosa que uno se arrepintiera) para no dejar pasar a la derecha. Esta postura la compartía el viejo Alberto –antiguo minero del cobre, combatiente clandestino del MIR y entrañable compañero de clases y tertulias- quien simplemente se resistía a la idea de que volvieran los tiempos de los milicos. Una vez me lo explicó con su reconocida sapiensa: “esos cabros no les importa que llegue Piñera pues no han vivido una dictadura, no saben lo que es. Si la hubiesen vivido no se atreverían siquiera a jugar con la posibilidad”.

Yo, por mi parte, debo confesar que en su momento estaba más cerca de la segunda que de la primera postura. Eso tiene muchas explicaciones, pero seguro la más entre las más importante se encuentra la de la referencia al caso venezolano. Como dice un profesor amigo: es el eterno dilema izquierdista entre conservar lo avanzado y arriesgar por lo imposible. Es eso, o es una manera elegante de llamar a otras cosas. Pero como quiera que sea, la verdad del caso es que la historia ha terminado por darles la razón a Mía y Mario, para alegría de todos, en especial de Pablo y Alberto. Parece paradójico, pero bien mirado no lo es tanto: tenía que acabarse la serie de gobiernos que vivían de la renta del legado allendista para que fuera posible, realmente, abrir de nuevo las grandes alamedas y marcharan juntos los hombres y mujeres libres que luchan por construir una sociedad mejor.

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4 Respuestas a “La des-concertación.

  1. Tiene toda la razón el compa que escribío el artículo,poco a poco se ha ido rehaciendo el tejido social,destruido por la dictadura,y sumido en el letargo despues por la desConcertación..Como dice el Dicho”más vale un enemigo conocido,que un amigo por conocer”,y ojalá que al pueblo chileno no le pase lo mismo que a finales de los ochenta,que fueron engañados y desmovilizados con mentiras y promesas de futura “democracia”

  2. Cualquier parecido con realidades cercanas, coincidencia o no, nos coloca ante una gran contradicción y.. ¿por qué no decirlo? nos da temor!

  3. ¿Y Venezuela? ¿Votar ciegamente por el camarada Chávez para relegitimar a direcciones como la de Francisco Ameliach en Carabobo, el gris Saúl Ortega, y en general, continuar dando poder a un Darío Vivas, a tanto militar colado, oportunista… ¿No sería lo mejor que el margen entre gobierno y oposición se redujera, para causar un estremecimiento en el letargo actual del proceso y en el cúbico aumento del personalismo bonapartista de los últimos años, en particular de los últimos meses? La última gran alerta, para la reestructuración del PSUV… Cabe que la izquierda del proceso bolivariano plantee (por lo menos) la abstención militante para el 2012… PORQUE CHAVEZ ES EL LIDER NACIONAL INDISCUTIBLE, NECESARIAMENTE HASTA EL 2019, PERO CON RAZONES Y CONDICIONES TAMBIEN, NO POR MANDATO DIVINO, Y PARA EL 2019 TIENE QUE HABERSE ACABADO EL PORTAVIONES!!

  4. “esos cabros no les importa que llegue Piñera pues no han vivido una dictadura, no saben lo que es. Si la hubiesen vivido no se atreverían siquiera a jugar con la posibilidad”

    Lo que el redactor califica de “reconocida sapiencia” es en realidad expresión del sindrome de la víctima del terrorismo. Y este es uno de los casos en que ese terror es expresado y postulado como alternativa política. Son millones y millones los que no lo expresan pero lo practican, hasta inconscientemente. Por suerte, no es una situación eterna, a pesar de fuerzas políticas del tipo de la Concertación, que hacen todo lo que está a su alcance para eternizarlas, entre otras razones porque los crímenes de los dictadores les sirven como cobertura para sus propias tropelías. Aguanten los estudiantes chilenos, carajo!!!

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