“La crisis económica modifica el mapa de la extrema riqueza”, y algunos comentarios sobre el Chile post-terremoto.

Transcripción de la presentación del libro del economista chileno Hugo Fazio, profesor de la ELAP-ARCIS e investigador del CENDA. 05 de mayo de 2010. De imperdible e imprescindible lectura.

Hoy presentamos nuestro libro “La crisis económica modifica el Mapa de la Extrema Riqueza”. Es el tercero que escribimos analizando diferentes repercusiones de la crisis iniciada en Estados Unidos a mediados de 2007, ya hace cerca de tres años. Es un proceso largo, doloroso, que todavía no ha concluido. Más aún, el FMI en su Informe de Estabilidad Financiera publicado hace pocos días atrás, con ocasión de su Asamblea semestral, alertó sobre los peligros que se produzca una tercera oleada de la crisis, como consecuencia de elevados déficits fiscales que se están cubriendo con recursos obtenidos en los mercados internacionales. El potencial de esta crisis, advirtió el documento, es muy peligroso, destacando que Grecia y Portugal, pero también Italia y España – estas dos últimas la tercera y cuarta economía de la eurozona – constituyen “las mayores fuentes de trasmisión de riesgos”. En estos días el peligro de que Grecia entrase en cesación de pagos y el efecto contagio que se va dando en otros países del sur europeo dominaron la información económica – y no sólo económica – mundial. La conferencia de prensa más concurrida en la reunión de Washington del FMI fue la ofrecida por el ministro de Finanzas de Atenas, Yorgos Papaconstantinu. Las diferentes deliberaciones de la cita tuvieron siempre como trasfondo el agudizamiento de la crisis griega. ¿Cómo puede entenderse que una economía representativa de tan solo el 0,5% del producto global haga temblar al mundo y se establezcan comparaciones con el curso de la crisis en EE.UU. y las grandes potencias económicas? “Antes de Lehman Brothers – recalcó Santiago Carbó, asesor de la Reserva Federal -, parecía que los problemas de un pequeño segmento hipotecario en EE.UU., las subprime, se iban a quedar en una simple crisis financiera. Ahora hay síntomas de que puede suceder algo parecido: la respuesta política es equivocada, la desconfianza crece, al final los problemas fiscales pueden acabar con la recuperación (…)” (28/04/10). “La política – manifestó por su parte Daniel Gros, del Centro de Estudios de Política Europea – insiste en ir por su cuenta y en estar de espalda a los mercados, y de esa manera se entra en una zona de enorme incertidumbre en la que puede pasar cualquier cosa. Los mercados – aseguró – van a barrer a los países que no tomen medidas ya: en esta nueva fase de la crisis no basta con las promesas” (28/04/10). En definitiva es una crisis de la deuda soberana europea y la posibilidad grande que en definitiva no sea cubierta. De acentuarse indiscutiblemente tendrá repercusiones globales. Es inentendible el impacto de la crisis griega de no tenerse presente la existencia de un gigantesco mercado global de capitales carente de normas regulatorias, cuyos movimientos en un alto porcentaje son de carácter especulativo, en el cual sigue desempeñando un papel fundamental la gran banca transnacional. En los graves acontecimientos griegos jugaron nuevamente un papel central estos movimientos financieros especulativos, que presionaron últimamente por un rescate luego de haber subido a las nubes sus tasas de interés por la deuda griega. El rescate lo necesitan para materializar sus ganancias y no verlas esfumarse. La condición para concederlo, eso sí, son nuevas medidas de ajuste con cargo a la mayoría de la población. De tener éxito, obviamente, el Mapa se mueve por los dos lados. Siguen recuperando o ganando posiciones los grandes bancos europeos, mientras se deteriora las condiciones de vida de la población. A ello contribuye la organicidad actual financiera internacional. Una vez más un gobierno socialdemócrata haría factible estas regresiones. Según estimaciones del Banco Internacional de Pagos la exposición de los bancos europeos en Grecia alcanza a US$193.100 millones. Los más expuestos son los franceses, con US$78.800 millones. Además, bancos galos controlan a importantes bancos griegos. Crédit Agricole al Emporiki Bank, que posee 1,4 millones de clientes, y la Société Générale tiene el 14% de las acciones de Geriki Bank. Lo que se juegan con la crisis griega, por tanto, es considerable, concretar enormes ganancias especulativas o experimentar elevadas pérdidas. Tampoco se entiende sin considerar las falencias estructurales de la eurozona. Sus grandes dificultades para adoptar resoluciones. La existencia de un sistema monetario único, la eurozona, pero con políticas fiscales decididas separadamente por cada país y sin estar sometidas al control comunitario, lo cual explica que los gobiernos griegos de derecha hayan tergiversado burdamente las cifras durante años. La crisis precisamente se inició cuando el nuevo gobierno de Yorgos Papandreu, en octubre pasado, aclaró públicamente que el déficit fiscal efectivo es mayor en varios puntos porcentuales. “El lanzamiento del euro –en opinión de Dominique Strauss-Kahn- fue sólo el primer paso. No se puede tener una moneda única –añadió- sin tener más coordinación en política económica” (03/05/10). George Soros igualmente es de opinión que la eurozona requiere de un ministerio de Hacienda. “Los halcones del déficit – escribió Paul Krugman anteayer– ya están tratando de apropiarse de la crisis europea, presentándola como un ejemplo práctico de los peligros de los números rojos en las cuentas públicas. Sin embargo – añadió -, lo que la crisis realmente demuestra es lo peligroso que es ponerse uno mismo una camisa de fuerza política. Cuando se unieron al euro, los gobiernos de Grecia, Portugal y España se negaron la posibilidad de hacer algunas cosas malas, como imprimir demasiado papel moneda; pero también se privaron de la capacidad de responder con flexibilidad ante los acontecimientos. Y cuando la crisis golpea, los gobiernos tienen que ser capaces de actuar. Eso es lo que olvidaron los arquitectos del euro, y lo que el resto de nosotros tenemos que recordar” (03/05/10). En estos días la crisis griega se movió entre dos alternativas. Cesación de pagos y reestructuración de la deuda, de un lado, y el mayor rescate de la historia teniendo como condición un aún más duro ajuste para la población helénica, siempre que ésta no tenga la suficiente fuerza para decir otra cosa. “Puede que incluso – advirtió Economist Intelligence Unit – si Grecia consigue acceso a los fondos europeos y del FMI y el gobierno acepta las condiciones, el público simplemente no las tolere” (28/04/10). Las grandes manifestaciones del primero de mayo y la huelga general que se desarrolla en estos momentos constituyen un índice que la resistencia al plan de ajuste crece. Sectores muy amplios de la población consideran que se les está obligando a pagar el costo de la crisis. “Estas medidas son injustas –manifestó ayer el Secretario General del Sindicato del sector público, Ilias Ilipulos-, porque sólo cargan a los pobres a los débiles” (05/05/10). La crisis en la eurozona – la segunda mayor zona económica mundial por su producto – es un índice de las vulnerabilidades que enfrenta el proceso de recuperación y las grandes contradicciones estructurales que subsisten. Era tan grave la situación que los gobiernos de la eurozona se contactaron para efectuar una cumbre del Eurogrupo inmediatamente después de que finalizase su trabajo la misión que viajó a Grecia de la Comisión Europea, el BCE y el FMI, que sirve de fundamento al nuevo plan de ajuste a presentar mañana al Parlamento griego por su Ejecutivo. Conclusiones que Papendreu explicó a los miembros de su gobierno y que requieren aprobación parlamentaria para acceder al plan de rescate por US$146.500 millones concordado con el FMI y la Comisión Europea. Se trata de un plan, explicó el primer ministro, que demanda “grandes sacrificios” a la población y que es decisivo, en su opinión, para evitar la bancarrota del país transformado en el objetivo central de su Gobierno. Constituye un programa de financiamiento sin precedentes en Europa, desde el Plan Marshall. Por su parte, el aporte del FMI de más o menos US$40.000 millones es el mayor entregado a un país en toda su historia. El ingreso del FMI a las negociaciones para establecer el plan de ayuda llevó a demandar un plan de ajuste económico aún más duro. Exige una reducción de los salarios en el sector público de 16% y su congelación en el privado durante tres años, así como un incremento del IVA de entre dos y cuatro puntos, sobre el 21% actual, aumentando en un 10% el gravamen específico a los carburantes, alcohol y tabaco, llevando a cuarenta años el requerimiento para poder cobrar el 100% de la jubilación y además la reducción de la presencia estatal en las empresas públicas y semi públicas. El objetivo es reducir en un 10% el déficit fiscal en dos años. Esfuerzo sin precedentes y fuertemente contractivo. Recién el 2 de mayo, los ministros de Finanzas de los 16 países de la eurozona y el FMI se pusieron de acuerdo en un plan de financiamiento durante tres años de los cuales más de US$100.000 millones serán aportados mediante créditos bilaterales por los gobiernos de la eurozona. El financiamiento está condicionado a la concreción del plan de ajuste cuyo cumplimiento será revisado por la Comisión Europea y el FMI cada tres meses. “En medio de una recesión –advirtió el profesor de la Universidad de Londres Costas Lapavitsas-, el gobierno griego es forzado a cortar el gasto público”, lo que puede conducir a “una caída del 5% de la economía este año”, llevando las tasas de desempleo al 20%. Agregando que “las posibilidades de recuperación son lejanas puesto que no es posible devaluar, y la carga de la deuda permanecerá elevada”. De no existir recuperación, concluyó Lapavitsas, “Grecia tendrá que reestructurar su deuda o declarar default (suspensión de pagos)” el próximo año. La propuesta del paquete de medidas hace que la insolvencia de Grecia sea más probable” (02/05/10). Con el crecimiento global incierto y la probabilidad de una fuerte oposición social de alguna de las medidas –advirtió el banco francés BNP Paribás- existe el riesgo de que el programa sea interrumpido” (03/05/10). De otra parte nada garantiza que Grecia de implementarse el rescate no entre igualmente en cesación de pagos. Ello acontecerá, en opinión de Martin Feldstein, profesor de la Universidad de Harvard, “a pesar del paquete de liquidez”. Durante la semana, luego del anuncio de rescate, los mercados bursátiles y de las deudas soberanas volvieron a empeorar. El euro cayó por primera vez en el año por debajo de US$1,30 como demostración de que la incertidumbre subsiste sobre la factibilidad del duro plan de ajuste griego, acerca de si los fondos previstos en el plan de rescate son suficientes –puesto en duda incluso por altos personeros del gobierno alemán- y si fue efectivamente o no superado que Atenas tenga finalmente que renegociar su deuda soberana. Las caídas accionarias se produjeron con mayor fuerza en los bancos europeos con exposición a la deuda y economía helénica. Se registró un fenómeno similar luego que se produjese el derrumbe en los activos financieros tóxicos en EE.UU. “Abiertamente –escribe Martín Wolf en Financial Times-, es un rescate de Grecia, aunque encubiertamente estamos ante un rescate bancario” (05/05/10). Ante todo de los grandes bancos europeos. El libro detalla cómo se ha recompuesto luego de su derrumbe el poder de “las finanzas” cuya hegemonía a nivel mundial es una de las regresiones causadas por el neoliberalismo. Su hegemonía se estableció – señalamos en el texto que hoy presentamos – mediante lo que el ex economista jefe del FMI, Simon Johnson, denominó de “golpe silencioso”. “La industria financiera americana – escribió – ha ganado poder político amasando un sistema de creencias. En la última década – puntualizó – la actitud ha sido ´lo que es bueno para Wall Street es bueno para el país´. Un canal de influencia es el flujo de personas entre Wall Street y Washington”. Exponiendo varios ejemplos de este flujo. Robert Rubin pasó de co-presidente del banco de inversiones Goldman Sachs a secretario del Tesoro durante la administración Clinton para posteriormente ser, al momento de estallar la crisis, presidente del comité ejecutivo de Citigroup. El secretario del Tesoro de Bush, Henry Paulson, fue también alto directivo de Goldman Sachs. Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal durante las administraciones de Clinton y Bush, luego de dejar su cargo asumió como consultor del protagonista más destacado en el mercado mundial de bonos. Las señales de alarma entregadas ante este predominio por el propio funcionamiento del sistema económico no fueron consideradas. La crisis experimentada por los mercados bursátiles en 1987, que planteó la necesidad de establecer regulaciones superiores a los derivados financieros, fueron desechadas explícitamente por Alan Greenspan. La quiebra, una década después, del fondo de inversión de alto riesgo Long Term Capital Management constituyó un anticipo de lo que acontecería durante la crisis de los últimos años. Con el agravante de que entre los activos protagonistas de sus maniobras especulativas estuvieron los premios Nobel Myron Acholes y Robert Merton, que recibieron el galardón en 1997, un año antes. Luego de la Gran Depresión, John Gailbraith, uno de los más destacados estudiosos de ella, concluyó en que “no es que el sentido de responsabilidad de la comunidad financiera respecto a la sociedad sea pequeña: es que es prácticamente nulo”. La responsabilidad en la crisis financiera de los grandes bancos, entre ellos de Goldman Sachs cuyos vínculos con la Casa Blanca son notorios, es muy grande. Una comisión investigadora del Congreso que debe proponer medidas de regulación financiera sometió a interrogatorios a un grupo de sus presidentes, haciéndose así también eco de la exigencia de grandes capas de la población que señalan a los banqueros de Wall Street como sus grandes responsables. Luego de cerrado nuestro libro se han conocido nuevos manejos del poderoso banco de inversiones norteamericano y de otras instituciones financieras. La Comisión de Valores de EE.UU. (SEC por su sigla en inglés) inició el pasado mes de abril acciones judiciales en contra de Goldman Sachs por prestarse a colocar en el mercado activos tóxicos recomendados por un fondo de inversión, Paulson & Co, que apostaba al contrario a su derrumbe. Con anterioridad la fiscalía federal de Nueva York ya tenía en curso un proceso criminal investigando si Goldman Sachs o algunos de sus empleados cometieron fraudes con valores en la comercialización de instrumentos financieros vinculados a hipotecas tóxicas. Que instancias judiciales están actuando a lo mejor resulta positivo, a lo menos para esclarecer los hechos, pero al mismo tiempo es una demostración de la carencia de mecanismos económicos para frenar excesos escandalosos y la necesidad de reformas profundas que terminen con el predominio de “las finanzas”. Desde luego, Goldman Sachs no se limitaba a actuar cobrando a fondos de inversión por sus gestiones, sino que participaba activamente en las operaciones especulativas. Correos electrónicos de sus altos ejecutivos, dados a conocer por el presidente del comité de Investigaciones del Senado estadounidense, Carl Levin, lo confirman. Estos testimonios demuestran – manifestó el parlamentario – que “los bancos de inversión como Goldman Sachs eran los primeros interesados en promocionar el riesgo y complicar estructuras financieras que alimentaron la crisis” (25/04/10). Levin, en la audiencia en el subcomité de investigaciones del parlamento norteamericano acusó personalmente a los más altos ejecutivos de Goldman Sachs de haber tratado a sus clientes como “un objeto para generar beneficios” a base de venderles “mierda”, palabra que repitió en once oportunidades. Barack Obama, con otro lenguaje, intenta utilizar la coyuntura para hacer avanzar su proyecto de reforma financiera que constituye un paso adelante, pero resulta insuficiente. “Estas reformas – ha dicho Paul Krugman – deberían ser sólo el primer paso. También tenemos que reducir el tamaño de las finanzas” (02/05/10). Los manejos especulativos adquieren así una nueva dimensión. Ya no sólo se trata de que Goldman Sachs y otras instituciones bancarias “prestigiosas” colocaron en el mercado valores tóxicos y que había quienes apostaban a la pérdida de valor de estos títulos. La SEC con su investigación saca a luz que la creación y venta de esos títulos malos se efectuó conscientemente para que clientes suyos obtuvieran ganancias al apostar en contra de ellos, recibiendo pagos por sus servicios. Sandro Pozzi hace un relato muy gráfico de estas maniobras especulativas y criminales. “Imagine un río – escribe – en el que una empresa vierte sus desechos más tóxicos. Y que luego otra empresa embotella el agua y la vende como buena. Algo así pasó en el negocio hipotecario… los contaminadores fueron firmas como Countrywide, que daba créditos a gente insolvente. Bancos de inversión como Goldman Sachs empaquetaron esos préstamos envenenados y esparcieron el riesgo sacándolos al mercado. El sello de calidad al producto defectuoso lo pusieron las agencias de rating, como Standard & Poor´s y Moody´s. Wall Street se convirtió así, literalmente, en un gran casino en el que instrumentos financieros de gran complejidad, construidos con activos que eran literalmente basura, fueron la apuesta a seguir. Pero en el ejemplo del agua tóxica embotellada – añade Pozzi – falta una pieza clave, la misma que está tras el derrumbe del mercado hipotecario. El casino de la deuda basura pudo funcionar gracias a la permisividad de los supervisores financieros en Washington (…)” (02/05/10). La magnitud de las cifras que aún permanecen en juego son impresionantes. La oficina del Contralor y del Interventor de la Moneda estima que JP Morgan Chase, Bank of America, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Citigroup manejan actualmente contratos por US$280 billones, cantidad que multiplica por veinte el monto del producto estadounidense y más que cuadriplica el PIB global. El mundo enfrenta un hoyo negro que de no regularse puede conducir a desastres aún mayores. Desgraciadamente hasta ahora no se aprovechó – señalamos en el libro – la dimensión gigantesca de la crisis financiera para introducir en el sector transformaciones de fondo. Obama no cumplió con la cita de Paul Rommer que empleó cuando asumió la presidencia: “Nunca hay que malgastar una crisis”. Al iniciarse, los diez mayores bancos del mundo sumaban el 59% de los activos bancarios globales. A fines de 2009 representaban un 70%. En otras palabras, la crisis que impulsaron no condujo a un descenso de su hegemonía, sino que la reforzó. Cuando publicamos el primero de nuestros libros sobre la crisis a comienzos de 2008 señalamos que “la crisis cíclica en curso se entrecruzó con las contradicciones estructurales propias de las formas adquiridas en el proceso de globalización”[1]. Dos años después, cuando la crisis cíclica aún no está superada y se enfrenta al peligro de experimentar una “tercera oleada”, la crisis estructural – una de cuyas expresiones es el predominio del “las finanzas” – subsiste, a pesar de numerosas expresiones grandilocuentes de líderes mundiales planteando la necesidad de encararla a profundidad. “El mundo – dijo el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn – seguirá siendo un lugar peligroso mientras no llegue la hora de la reforma” (financiera). “La política fracasó – observó hace pocas semanas Joseph Stiglitz – al aceptar que los bancos se autorregularan, y la política (y los políticos) vuelven a fracasar con estrépito porque lo único que ve la gente, y es poco probable que la gente se equivoque, es que los gobiernos han rescatado a las entidades financieras con un cheque en blanco: miles de millones gastados, después han vuelto a los beneficios, han vuelto a los bonus y sobretodo empiezan a volver a algunas de las practicas que nos llevaron a esto (la mayor crisis financiera de la historia y a la Gran Recesión): nada o apenas nada ha cambiado” (02/05/10). “Larry Summers, asesor económico de Obama – recuerda José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney- fue férreo defensor de la desregulación de Clinton; Timothy Geithner, secretario del Tesoro, procede de Wall Street, y Jaime Carwana, que debe poner en marcha los nuevos requisitos de capital y liquidez en el Banco de Pagos de Basilea, es uno de los responsables de la regulación que está en vigor, con la consecuencias que después se han visto” (02/05/10). ¿Se puede esperar de ellos – nos preguntamos nosotros – que puedan encabezar los cambios imprescindibles? Los pasos que existen para modificar este estado de cosas son por ello extraordinariamente insuficientes. La modificación del Mapa de la Extrema Riqueza mundial tiene relación, al mismo tiempo, con los cambios de correlación entre los países, que conduce en no pocos sectores a que empresas chinas, brasileñas o de India alcancen posiciones sectoriales de liderazgo. El viraje – señalamos en el libro – ha sido muy rápido y sigue dándose. Hacia comienzos de la década de los ochenta, EE.UU., Europa Occidental y Japón tenían aproximadamente un 65% del producto mundial. El año pasado ese porcentaje – según las cifras del FMI – fue inferior a 50%. Según estudios de PriceWaterhouseCoopers, en 2030 las diez mayores economías se ubicarían en el siguiente orden: China, EE.UU., India, Japón, Brasil, Rusia, Alemania, México, Francia y Reino Unido. Los cuatro BRIC se ubicarían entre las seis mayores economías mundiales, encabezadas por las dos potencias asiáticas emergentes (China e India), Brasil seria la quinta y Rusia superaría a Alemania. Desde luego las diferencias en niveles promedio de vida y producto por habitante seguirían dándose, aunque en magnitudes menores. Las transnacionales se reorganizan privilegiando los mercados de los países emergentes que experimentan un mayor crecimiento. La angloholandesa Unilever, la segunda mayor empresa comercializadora de bienes de consumo en el mundo, destacó como una de las razones principales de su expansión este año los avances alcanzados en estos países. Sus ventas en América Latina aumentaron en el primer trimestre, con relación a los mismos meses del año anterior, en un 10% y en Asia y África un 7,6%. Su gran competidora Procter and Gamble, que se internacionalizó más tardíamente que Unilever, explica un 30% de sus ventas por el mundo “en desarrollo”. En 2010 esta tendencia continúa. De acuerdo al Panorama Económico Mundial entregado recientemente por el FMI el crecimiento del producto será nuevamente encabezado por las grandes economías emergentes ante todo China (+10%) e India (+8,8%). Y también Corea del Sur, cuyo PIB aumentó en el primer trimestre, con relación a igual período del año anterior 7,8%, el mayor avance desde 2002, además de Brasil y Rusia. Mientras tanto, en enero-marzo EE.UU. creció en cifras trimestrales anualizadas en 3,6%, permaneciendo aún su producto 3,6% por debajo del nivel registrado en el primer trimestre de 2007, año de inicio de la recesión. La economía estadounidense es la que muestra según el FMI la mayor recuperación entre las regiones y países industrializados debido a que sus políticas anticíclicas fiscales fueron mayores que en la eurozona o Japón, la Reserva Federal reaccionó antes y su sector no financiero es menos dependiente del crédito bancario, afectado por el débil cumplimiento de su actividad tradicional, la intermediación. La Casa Blanca considera que las cifras de enero-marzo “muestran un retorno real del sector privado” (01/01/10), elemento determinante para que la recuperación se mantenga al desaparecer los estímulos económicos, aunque la construcción se contrajo todavía en 10,8%. En el año, China se transformará en la segunda economía mundial, por su producto, que alcanzará a US$5,4 billones, desplazando a Japón y siendo un 36,5% de la estadounidense. En 2015, según siempre las proyecciones del FMI, superará el 50% del producto norteamericano. Estos cambios se manifiestan igualmente en el ranking de multimillonarios a nivel mundial que anualmente confecciona la publicación estadounidense Forbes. Su listado, con datos de 2009, registra un aumento en el número de sus integrantes provenientes de los países emergentes. Steve Forbes destacó, al publicar su ranking, que países como Brasil y China se han convertido en “creadores netos de capital”, mientras que en EE.UU. y la eurozona acontece lo contrario. El listado por primera vez fue encabezado por un latinoamericano, el magnate mexicano Carlos Slim, cuya fortuna creció aprovechando los procesos de privatización efectuados en su país y la posición hegemónica alcanzada en algunos sectores económicos, particularmente en el de telecomunicaciones donde también se encuentra presente en numerosos países, entre ellos Chile. “Una de las paradojas del título de Slim –comentó The Wall Street Journal‐ es que parte de su escalada hacia la cima de la riqueza se debe a las mismas razones que obstaculizan el desarrollo de México y otros países emergentes” (12/03/10). El ranking demuestra, al mismo tiempo, que durante el año pasado volvió a intensificarse la desigualdad, dado que la riqueza se recuperó, luego de su reducción en 2008 como consecuencia ante todo del derrumbe de los mercados financieros, mientras el desempleo siguió aumentando y las remuneraciones reales en muchos países descendieron. El ranking Forbes incluye a cuatro fortunas chilenas: la viuda de Andrónico Luksic Abaroa, Iris Fontbona, y familia, en otras palabras el grupo Luksic, con US$11.000 millones; los hermanos Eliodoro, Bernardo y Patricia Matte, es decir el grupo Matte, con US$8.100 millones; Horst Paulmann y familia con US$5.000 millones; y Sebastián Piñera con US$2.200 millones. Este listado merece algunos comentarios. Primero, los mayores grupos económicos chilenos siguen teniendo una estructura controladora familiar. Segundo, la omisión que se hace del grupo formado por Anacleto Angelini, que luego de su fallecimiento quedó en manos de sus herederos, su viuda María Noseda Zambra y sus sobrinos Roberto y Patricia, que tienen patrimonios muy superiores a los US$1.000 millones, que permiten ingresar al listado, controlando el mayor conglomerado del país, Empresas Copec, cuya filial Celulosa Constitución –duramente golpeada por el terremoto ocupa el segundo lugar en el sector a nivel mundial. Tercero, la figuración del grupo Paulmann como ejemplo de un proceso más amplio: el protagonismo alcanzado por las grandes empresas chilenas de comercio al detalle. En el año fiscal norteamericano septiembre 2008 agosto 2009, utilizado por Deloitte para confeccionar el ranking mundial y latinoamericano de las 250 empresas de comercio al detalle de mayores ventas, Cencosud –consolidadas la cadena Wong en Perú y GBarboza en Brasil ocupó el primer lugar a nivel regional y el número ochenta en el plano global con US$11.226 millones. Es primera vez, desde que se confecciona el listado que una empresa chilena se ubica entre las cien primeras. En América Latina desplazó al segundo lugar a la brasileña Pão de Açucar. En el quinto lugar de este listado ‐igual que en el año fiscal estadounidense precedente‐ manteniendo la misma posición se ubicó Falabella, avanzando del lugar 154 al 134 en el ranking mundial. Entre las quinientas mayores fortunas del mundo figuró Sebastián Piñera que incrementó su riqueza en 2009, mientras desarrollaba sus campañas como candidato presidencial, en US$1.200 millones. Sus inversiones financieras continuaron rentando Ello en un año que el país estuvo en recesión – así como la economía global -, aumentaron las cifras de desempleo y se produjo claramente un incremento en los niveles de pobreza. ¿Qué sucederá con la fortuna de Piñera durante su permanencia en La Moneda? Debe seguir creciendo. Están equivocados quienes piensan que por haber vendido participación en algunas sociedades y no figurar en las directorias o nóminas de accionistas de otras dejó de tener conflicto de intereses y su riqueza desaparece. En verdad sólo cambia de forma y en teoría dejó de manejarla directamente. En lo principal, como en años anteriores, seguirá corriendo la suerte de las fluctuaciones en los activos financieros, fuertemente influidos por quienes manejan los grandes movimientos de capitales. Luego del terremoto, Piñera constató: “definitivamente Chile es hoy un país más pobre que semanas atrás” (13/03/10). En cambio, mientras prevalezca la especulación financiera al alza, Piñera es más rico. La venta de sus acciones en LAN, que le originó ingresos por US$1.492 millones, obviamente modificó la estructura de propiedad de una de las mayores empresas del país, lo cual no es sinónimo de que signifique cambios en el Mapa de la Extrema Riqueza en el cual Piñera figura en el listado de los “top five”. Lan Airlines pasó a ser controlada totalmente por el grupo económico Cueto, con quien Piñera tenía un pacto preferente en caso de uno vender debía darle opción al otro en primer lugar. Sus conflictos de interés durante las primeras semanas de gestión significaron a Piñera un costo político, recibiendo incluso críticas desde sectores vinculados a la derecha o a grandes intereses empresariales. Así aconteció, por ejemplo, con Arturo Fontaine, director del Centro de Estudios Públicos (CEP), financiada por el gran empresariado y que es presidido por Eliodoro Matte, cabeza de uno de los principales grupos económicos, que – como ya se señaló – son otra de las mayores fortunas del país. “Los conflictos de interés derivados del patrimonio del presidente –escribió Fontaine se mantienen como un tema vigente y polémico. El clima de estos días no cambia –añadió o cambia para peor. Se ha vendido, por fin, Lan, pero la discusión se desplaza a las implicancias tributarias o al destino y administración de esos fondos o al canal de televisión o a Colo Colo. Y así. Esto revela un conflicto interior no resuelto entre el empresario y el hombre de Estado. Las dos almas de Piñera en esta película siguen luchando entre sí y el hombre, atribulado y vacilante, se empequeñece” (28/03/10). La revista norteamericana Forbes ubicó a Sebastián Piñera, luego de ser designado presidente, entre los quince millonarios más poderosos del mundo. “Toda fortuna (…) –señaló la publicación– viene con su propia cuota de poder e influencia. Pero pocos plutócratas tienen la combinación de dinero, poderío industrial y destreza política para ganar una posición dentro de los más poderosos millonarios” (20/01/10). El listado es encabezado por el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, que controla varios medios de comunicación y servicios informativos; el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, dueño también de medios de comunicación: tres canales de televisión (que se unen a los estatales), además de revistas y diarios; Vagit Alekperov, que controla la empresa petrolera más grande de Rusia; y Carlos Slim, el magnate mexicano que encabeza el holding de telecomunicaciones América Móvil. ¿Todos estos personajes que políticas impulsan y defienden? En Chile, con la elección de Piñera, se produjo una fuerte concentración del poder económico, político y comunicacional. Como se ha señalado “el país es ahora dirigido directamente por sus propios dueños”. La política de los “consensos” les permitía hacerlo indirectamente. El carácter del gobierno se expresó desde un primer momento con el gabinete ministerial que conformó, los subsecretarios y una serie de altos cargos. Su gabinete es claramente pro grandes empresas, pródigo de ejecutivo con cargos gerenciales y elitista. Por ello no fue extraño que uno de los primeros problemas abordados luego de su nominación fuese el de conflictos de intereses que se presentarían. Ello formalmente se resuelve saliendo los ministros de los directorios de las sociedades anónimas que formaban parte, haciendo dejación de funciones gerenciales o vendiendo acciones que posean. Pero ello no modifica el tema de fondo su procedencia y las redes de vínculos mutuos establecidos, en definitiva a los intereses que representan. En la nominación de subsecretarios se produjo un ejemplo extremo de este entrelazamiento. “La designada subsecretaria de Obras Públicas, Loreto Silva –detalló El Mercurio entregando sus antecedentes‐ es una de las fundadoras de Copsa, el gremio de las concesionarias de Obras Públicas. Desde un comienzo fue la abogada de la institución. Trabajó primero con Vicente Domínguez y continuó con Herman Chadwick actual timonel de Copsa. Ahora, en el MOP, pasará de subordinada a fiscalizadora de Chadwick, si es que éste sigue en Copsa” (20/02/10). El relato habla por sí solo. Pero, se consideró insuficiente, director de concesiones se designó a Mauricio Gatica, ex vicepresidente de Copsa y ex gerente de Rutas del Pacífico, concesionaria de la ruta Santiago-Valparaíso. Y en la fiscalía nacional económica provisoriamente asumió como suplente, mientras se abre el concurso de Alta Dirección Pública, Felipe Irarrázabal Philippi, que defendiese a Cencosud en la llamada “Guerra del Plasma”, que enfrentó a París y Falabella con el Banco de Chile, quien les acusó de coludirse para no participar en una feria organizada por Travel Club y la institución financiera. El Tribunal de Libre Competencia sancionó a las casas comerciales, las cuales apelaron a la Corte Suprema. Al momento de aceptar su nominación participaba en la defensa del empresario norteamericano John Malone, a quien la FNE acusa de no cumplir con las condiciones impuestas para aprobar en 2004 la fusión entre VTR, que controla, y Metropolis. Irarrázabal asesoraba también al Consorcio Radial de Chile, filial de la poderosa cadena de medios de comunicación española Prisa, que edita El País. ¿No se le producirán “conflictos de intereses”? Pero estos ejemplos no eran suficientes. Director de Codelco se nominó a Diego Hernández, que encabeza la división de Metales Base de BHP Billiton, que desde 2004 tiene su casa matriz en Santiago, constituyendo Chile el componente principal de su producción de metal rojo. En consecuencia es competidora directa de la empresa estatal. Hernández, al momento de ser nominado era accionista de BHP Billiton. El interés de transnacionales en apoderarse total o parcialmente de Codelco es obvio. La mayor empresa chilena posee aproximadamente un 27% de las reservas mundiales de cobre lo que le concede una importancia especial en un mercado marcadamente oligopólico. Sin embargo, la política oficial no le concede a Codelco esta importancia. A pesar de los gigantescos excedentes que nuevamente proporcionará durante el año el ministro de Minería pone en duda que se acuerde dejarle recursos para su capitalización lo cual le obligaría a endeudarse o a vender activos definidos como prescindibles, entre los cuales se encuentra su participación accionaria en Edelnor. Se destacó en la presentación que Piñera hizo del gabinete sus conocimientos técnicos o su formación académica. De ello no hay duda. El gran asunto reside en función de qué intereses se colocan esos conocimientos. Y, en consecuencia, como enfrenta grandes temas existentes en la sociedad chilena. ¿Un presidente y un gabinete que forman parte o tienen vínculos con el gran empresariado puede esperarse a que contribuyan a reducir la profunda desigualdad existente en el país en materia de distribución del ingreso? ¿O puede esperarse que modifiquen en un sentido positivo el Mapa de la Extrema Riqueza? La dirección principal de la política económica del gobierno de Sebastián Piñera será la misma que se viene aplicando desde los años de la dictadura y, en consecuencia durante los cuatro períodos presidenciales de la Concertación, acentuándose algunos componentes más regresivos. Diversos análisis internacionales desde la perspectiva de una visión de derecha lo constatan. “Es probable –señaló Economist Intelligence Unit– que el modelo económico chileno se mantenga en general estable, ya que hay un gran consenso (…) sobre la política económica. Pese a que la Coalición por el Cambio no tendrá mayoría en el Congreso –añadió, no habría problemas de gobernabilidad dada la profunda tradición de cooperación política de Chile” (10/01/10). Esta orientación es la que se expresó claramente en su discurso pronunciado el 16 de abril en Coronel, que constituyó el gran tema de política económica de sus primeras semanas de gobierno. Su intervención no sólo incluyó medidas tributarias destinadas a allegar recursos al fondo de reconstrucción propuesto en un proyecto de ley enviado al Congreso pocos días antes, sino intentó mantener vivos sus objetivos enunciados durante la campaña presidencial de crecimiento económico promedio durante su mandato y de restablecer el equilibrio estructural de las finanzas públicas. Con el discurso se pretendió divulgar la imagen que se adoptaban medidas que afectaban a sectores poderosos económicamente, dentro de la concepción constantemente defendida por el ministro del interior, Rodrigo Hinzpeter, que debía demostrarse que no se trata de un gobierno proempresarial. Por ello se destacó el aumento transitorio de impuesto a las utilidades de las empresas de 17% a 20% en 2011, para reducirle a 18,5% en 2012 y volver en 2013 al punto inicial –descontable en parte del pago en el global complementario- y el incremento transitorio y voluntario a las empresas mineras cupríferas del impuesto sobre sus resultados operacionales, que se denominó falsamente de “royalty”, de un rango actual de 4% a 5% a otro mecanismo que se mueve entre 3,5% y 9% arrojando un impacto promedio estimado de 8%. En el proyecto señalo ayer Piñera desde Buenos Aires “va a haber un componente tributario de US$3.300 millones para que las grandes empresas y sectores acomodados aporten recursos. (…) hagan un esfuerzo para ayudar a la clase media, a los más pobres y a los pequeños y medianos empresarios” (05/05/10). Si se analiza el conjunto del paquete de medidas anunciadas –que todavía hasta ayer no llegaba al Congreso- esta imagen no tiene ningún fundamento si se considera de conjunto tanto los incrementos como las disminuciones tributarias. El efecto neto es – según estableció el ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine- de apenas US$190 millones en los cuatro años, es decir US$47,5 millones promedio anual. “Aquí no hay en absoluto de contrabando – explicitó – un aumento del tamaño del Estado, todo lo contrario” (24/04/10). A confesión de parte, relevo de pruebas. Este pequeño diferencial positivo de aumento tributario se produce considerando el incremento esperado en el gravamen sobre los resultados operacionales de las empresas mineras, que constituiría un aumento de ingresos en el corto plazo y un claro beneficio posterior en su favor. El ministro de Minería, Laurence Golborne, manifestó que con la propuesta de royalty “todos ganan” (17/04/10). No es así, como retribución a que las grandes empresas se acojan inmediatamente al nuevo esquema de tasas, gozarán de un incremento en ocho años de la invariabilidad tributaria, que ya constituyó un duro atentado contra el interés del país, prorrogándola hasta 2025. “Las empresas que gozan de invariabilidad tributaria –detalló Golborne- podrán voluntariamente acogerse a este nuevo esquema para los años 2010 y 2011 para apoyar la labor de reconstrucción y luego volver a las condiciones originales de la tasa fija hasta el plazo originalmente pactado”. En otras palabras “comprarían” por un bajo costo, con relación a los gigantescos ingresos y rentabilidades que están obteniendo por la alta cotización del cobre, la garantía de que seguirían cancelando un monto de royalty muy reducido por ocho años más luego que finalice el período vigente de invariabilidad tributaria. Esta regresión se produce cuando en Australia – país sede de BHP Billiton y Rio Tinto – su gobierno proyecta aplicar un impuesto de 40% a las utilidades de las empresas de recursos naturales, captando así para el país la renta originada a partir de su pertenencia, para de esta manera poder financiar necesidades sociales de su población. El mayor gravamen se aplicará el año 2012 y le permitirá al Estado, según las estimaciones divulgadas, recaudar en dos años US$11.100 millones, monto superior a los fondos requeridos según el gobierno chileno para reponer la infraestructura pública afectada por la catástrofe del 27 de febrero. Las autoridades australianas fundamentaron su decisión en que el país debe obtener beneficios del auge experimentando en la cotización del cobre y el carbón en los mercados internacionales como consecuencia ante todo de la elevada demanda por recursos naturales provenientes desde China. El primer ministro australiano, Kevin Rudd expresó que estos incrementos tributarios permitirán a su gobierno financiar hospitales adicionales, beneficios jubilatorios y reducciones tributarias a otras empresas. Chile se encuentra en una situación similar por los incrementos en la cotización principalmente del cobre pero también del molibdeno. La diferencia reside en que no se ha aprovechado este auge en las cotizaciones. Peor aún, los ingresos extras fiscales obtenidos se privilegió unilateralmente colocarlos en activos financieros en el exterior, que después se tiene reparos para utilizarlos por los efectos macroeconómicos que produciría el ingreso al país de esos recursos. El director ejecutivo de BHP Billiton, Marius Kloppers, manifestó que con la medida a aplicarse aumentaría la tasas efectiva sobre las utilidades de sus operaciones en Australia de 43% a cerca de 57% en 2013, monto superior en más de tres veces a la cancelada en Chile. Se vuelve a plantear así con urgencia que las rentabilidades excesivas obtenidas por los consorcios cupríferos privados deben quedar en el país. Fue este criterio con el que se estimó el pago neto que debía hacerse a las transnacionales norteamericanas durante la nacionalización del cobre en el gobierno de la Unidad Popular, que se conoce como “doctrina Allende”. Uno de los mayores beneficios a las grandes empresas se producía al establecer el mecanismo de depreciación acelerada. En buena medida era una iniciativa con nombre y apellido que permitiría de aprobarse deducir en un primer año el 50% de la inversión efectuada, disminuyendo obviamente los ingresos fiscales, descontándose posteriormente el resto de acuerdo a las normativas vigentes. “Si alguien analiza en forma desapasionada –subrayó Felipe Larraín- verá que es un paquete pro inversión” (17/04/10). Habría que añadir, ante todo de las grandes empresas a las que se permitía recuperar rápidamente parte sustancial del gasto efectuado. El año 2009, de acuerdo a cifras de la Sociedad de Fomento Fabril, el 74,9% de la inversión realizada fue materializada en apenas dos sectores, energía y minería, la mayor parte de ella efectuada por empresas extranjeras. La resistencia en este beneficio extraordinario a las grandes empresas, difundido personalmente por el ministro de Hacienda y la UDI, debió dejarse de lado. Luego debe agregarse la venta de los llamados “activos prescindibles” que, por los ejemplos dados a conocer, profundizaría procesos de privatización iniciados durante gobiernos de la Concertación, como las empresas sanitarias o Edelnor (Empresa Eléctrica del Norte Grande S.A.) para luego abrir paso a otras entregas de activos estatales, de mayor envergadura. Desde luego ya se habla del ingreso de capitales privados a la ENAP. Las medidas con efectos presupuestarios se inscriben dentro de una política destinada, como precisó el ministro Fontaine, a un crecimiento del gasto público por debajo del incremento potencial del producto, es decir del ritmo en que crecen los factores productivos del país, estimado oficialmente en un 5% anual. En otras palabras, la tendencia es reducir proporcionalmente la presencia del Estado y a establecer un nuevo parámetro que acote el gasto público al que ya establece la llamada ley de Responsabilidad Fiscal, que permitió acumular grandes superávit fiscales en el exterior, por los altos precios del cobre en relación a su indicador de tendencia, que es la proyección de su incremento promedio en un horizonte de mediano plazo. Ahorro que paradojalmente se ha anunciado que sólo se utilizará “moderadamente”. ¿Para qué se dispone de ahorro si no es para utilizarlo en momentos de emergencia? El conjunto de las medidas anunciadas, de acuerdo a los cálculos del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, “es la suma del programa de gobierno que son US$9.850 millones y del orden de US$8.500 de reconstrucción. No nos hemos olvidado –agregó- de nuestro programa de gobierno (…)” (27/04/10). En verdad, el alto precio que tiene la cotización del cobre en los mercados internacionales genera ingresos presupuestarios adicionales que, de mantenerse, cubre completamente los gastos públicos de reconstrucción en el presente año. El año 2010 promete ser de una cotización promedio elevado de la libra de cobre en los mercados internacionales. El director del área de investigación de commodities del banco suizo UBS, Dominic Schnider, estima que puede alcanzar a US$3,60 por libra o un poco más. De darse esta estimación sería un nivel superior a los promedios registrados en los mejores años del boom en el precio entre 2006 y 2008 cuando sobrepasó permanentemente los US$3 la libra. De allí la trascendencia de la adopción de medidas del tipo de la propiciada por el gobierno australiano. En el primer trimestre, la utilidad de Minera Escondida, controlada por el consorcio angloaustraliano BHP Billiton fue de US$1.025 millones, un 160% superior a igual lapso de 2009, cuando eso sí la cotización en los mercados internacionales experimentó un bajón. Se vuelve así a los niveles de alta rentabilidad de los años 2007 y 2008 que en esos años para Minera Escondida superó largamente el 100% anual, es decir recuperó toda la inversión efectuada y le quedó un excedente. Y ello en más de un período. El saqueo del país es colosal. De allí la importancia del ejemplo australiano. El paquete de medidas, particularmente de impuestos –que como ya vimos tenía un efecto neto muy reducido- fue públicamente criticado por los sectores más fundamentalistas de la derecha, Hernán Büchi y el Instituto Libertad y Desarrollo (ILD). “Si uno hace un análisis –expresó el director del Centro de Estudios udista, Luis Larraín – no encuentra ningún fundamento técnico a esta medida, entonces no cabe sino pensar que tiene que haber otra motivación y si esas motivaciones fueron políticas, a mi me parece muy cortoplacista” (17/04/10). (…) el subir los impuestos a las grandes empresas –añadió- es una abierta demagogia. Lo que no me parece correcto es que se empiece a analizar este tema con el objetivo político de corto plazo de tratar que te vean como alguien que no es tan cercano a los empresarios” (11/04/10). No es necesario –había dicho Larraín antes del discurso de Piñera- subir los impuestos para financiar la reconstrucción. No es conveniente tampoco hacerlo. Así de claro ¿Por qué entonces Piñera se abre a esta posibilidad? Las explicaciones parecen estar fuera del ámbito de la economía” (01/04/10). Estas diferencias son las que retrasaron durante más de dos meses desde el 27 de febrero el envío del parlamento del proyecto de ley para la reconstrucción. Piñera coloca el “equilibrio fiscal” como un objetivo central de su política económica. Lo manifestó durante su campaña presidencial y lo reiteró cuando viajó en febrero invitado a la Cumbre de Río. Dado el terremoto y maremoto aplazó este propósito para el final de su período. No es primera vez que Piñera efectúa una formulación similar. En el mismo sentido se pronunció en la Enade 2008 cuando la economía chilena se encontraba en recesión. Refiriéndose al presupuesto 2009 aprobado por el Congreso, que a poco andar debió dejarse de lado para aplicar políticas anticíclicas, manifestó que se habría cometido un grave “error” al expandir el gasto público por encima del crecimiento esperado de la actividad económica. De aplicarse su criterio, dado que en 2009 la economía estuvo en recesión, debería haberse reducido el gasto público, política absolutamente inversa a la seguida a nivel mundial y que impidió a la economía global caer en una depresión, y que habría profundizado en Chile la contracción de la actividad económica. Las políticas propiciadas por Piñera llevarán, de imponerse, a reforzar el Mapa de la Extrema Riqueza que lo tiene como uno de sus grandes protagonistas. El libro que presentamos hoy continúa un estudio sostenido que iniciamos a mediados de la década de los noventa con el Mapa Actual de la Extrema Riqueza en Chile. Periódicamente volvemos sobre el tema lo cual permite analizar los cambios que van produciéndose y dibujar un cuadro de la evolución en los sectores dominantes en la economía del país. En oportunidades hemos recalcado rasgos específicos que revisten una importancia particular. El año 2000 por ejemplo pusimos en primer plano “la transnacionalización de la economía chilena”, destacando la dimensión alcanzada por la presencia de capitales extranjeros en un conjunto de sectores claves. En 2008 colocamos el acento en la internacionalización de los grandes grupos económicos chilenos y la inversión desde el país en el exterior, como expresión de un proceso ascendente, que en 2009 en medio de un contexto recesivo global tuvo nuevas manifestaciones. En esta oportunidad pretendemos –como señalamos en la Introducción del libro-, junto con diseñar los cambios producidos en el Mapa mostrar cómo ha influido la crisis económica iniciada a mediados de 2007, cuando el colapso de la “burbuja inmobiliaria” norteamericana golpeó no sólo a instituciones financieras en dicho país sino también en el mundo a causa de la elevada globalización existente en el mercado de capitales, lo cual condujo a una recesión económica de gran magnitud. Ello obviamente significó importantes desplazamientos en el Mapa global y también, desde luego, en el chileno. Más adelante, habrá que detenerse en la evolución del Mapa durante la administración Piñera, acerca de lo cual hemos entregado algunas señales que se evidencian en sus primeras semanas de gobierno. Desde luego, Piñera, y las fuerzas que lo apoyan no son los únicos actores presentes en el escenario. Más que nunca frente a una ofensiva antinacional y privatizadora, que conducirá a hacer más regresiva aún la distribución del ingreso, se necesita poner en acción fuerzas que lo contrarresten para incidir en la solución de las grandes contradicciones presentes en el país y en las múltiples precariedades que dejó más aún al descubierto el terremoto y maremoto.

[1] EE.UU. centro de las crisis globales”, pg.10

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