II Jornadas de economía crítica. Bahía Blanca 2009.

LogoJECTengo varias cosas pendientes: debo una nota por lo del día de la lealtad peronista pero también por lo de Maradona y los periodistas. Ya viene por ahí un nuevo aniversario de la revolución rusa, está lo de Honduras cada vez más hundida, lo de Giordani y las medidas económicas y algo también sobre las elecciones chilenas. Además de eso, el pana Cayayo cumpliría 41 años el 21 si no se hubiese ido a tocar a otro lado hace ya casi 10, y siempre valdrá la pena recordarlo. Por lo pronto, sin embargo, quisiera reseñar la experiencia de las II Jornadas de Economía Crítica que se realizaron esta semana pasada en Bahía Blanca y a las cuales tuve el gusto de asistir como ponente pero sobre todo como oyente.

Ante de meterme con lo de las jornadas, comentario aparte merecen tanto Bahía Blanca como las 24 horas en bus desde Santiago vía Mendoza. Siempre he pensado, como mucha otra gente, que la ruta más espectacular para andar es la que lleva a Mérida a Barinas por el Páramo. Todavía para mí lo sigue siendo, pero eso de cruzar los Andes por el paso de los libertadores en primavera es algo que todos deberían vivir alguna vez. Y no importa lo largo y monótono que pueda ser el paisaje de la Pampa, siempre será emocionante cruzarla. Por otra parte, Bahía Blanca es una ciudad extrañamente encantadora. Tiene el aíre que caracteriza a todas las ciudades argentinas pero efectivamente mezclado con algo petrolero, como me había alertado el Alex, y con mucha brisa fría. Es loco lo del petróleo, más que una energía no renovable es una actitud que lo contamina todo, en el doble sentido del término. Alguna vez le dedicaré un tiempo a ese tema, pero no será ahorita.

Eduardo Lucita y Rolando Astarita

Eduardo Lucita y Rolando Astarita

Bueno, las jornadas. Lo que quería decir en realidad, el motivo que me lleva a romper las reglas de este blog con respecto a no hablar en primera persona, es que me parecieron no solo extraordinarias desde el punto de vista de la calidad sino la iniciativa en sí misma y la organización. Por una parte, estuvieron economistas como Neffa y Astarita, pero también otra gente como Eduardo Lucita de la Revista Cuadernos Sur y los chiquillos de Razón y Revolución. Estos últimos presentaron un trabajo super interesante sobre el conflicto de las retenciones a la soya, Neffa hizo una exposición muy detallada sobre la economía argentina durante el período K. Lucita y Astarita hablaron  sobre la crisis mundial y la vigencia de los análisis marxistas, ambos estuvieron a la altura de las expectativas.  No tuve oportunidad de ver todas las exposiciones porque eran en simultáneo, pero de las que otras que tuve chance destaco la de Juan Martín Graña sobre Prebisch y la de Damian Kennedy sobre la teoría del valor. Se que estuvo un venezolano llamado Antulio Rosales exponiendo sobre el Banco del Sur, pero no lo pude ver aunque me contaron que estuvo bastante bueno.

En cuanto a la organización, creo que lo más destacable es que todo pareciera haber sido hecho con pocos recursos y a punta de mucha voluntad. Para uno que por ahí se acostumbró a no ver que nadie mueve un dedo sino llega el tipo del camión con el sonido o a que todo el mundo diga muy brillantemente qué hay que hacer pero es incapaz de hacerlo, es realmente estimulante ver que hay gente que se propone algo y lo hace a puro pulmón y de paso lo hace bien. No hubo apoyo institucional sino individual (por ejemplo, las jornadas se hicieron en la Universidad del Sur pero en el edificio de Humanidades, no en el de Economía), sin publicidad más que los blogs y cosas similares, sin  organismo públicos que pusieran las comidas o los pasajes, sin marcas que patrocinaran (como a veces pasa en Chile, la Nestle de sponsor de unas jornadas de ¡filosofía!) y sin cobrar entrada ni inscripción.

Los culpables de todo, parte al menos

Los culpables de todo, parte al menos

Pese a que asistieron economistas reconocidos el ambiente fue bastante relajado, de mucha camaradería, sin vedettes. La orientación fue clara: existe una imperiosa necesidad de salir de los estrechos corsés de la economía hegemónica pero también de la economía heterodoxa y crítica. Por otra parte, la reflexión debe dar cuenta de nuestras realidades concretas, tanto globales como nacionales y regionales. Por lo demás, no debe reducirse a un tema académico, debe trabajarse colectiva y públicamente. En cuanto a los trabajos, intentaré comunicarme con algunos de los autores para publicarlos ya que los tengo todos en un CD.

Muy bien por l@s pibes.

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