La muerte de Bill

kung_fuLos más viejos lo recordarán como Kwai Chang Caine, el impasible monje budista de la serie Kung Fu que en los años ‘70 recorrió el viejo oeste norteamericano con el único propósito de encontrar a su medio hermano, Danny, usando como únicas armas sus artes marciales y fortaleza interior.  Lo más jóvenes, si lo llegan a recordar, seguramente será como el también impasible pero desalmado Bill, jefe de la original banda de asesinos a sueldo a la que en Kill Bill Beatrix Kiddo persiguiera hasta vengarse una vez que, a medias por despecho y a medias por los códigos tradicionales de la mafia, intentaran matarla el día de su boda secreta.

En cierto modo, David Carradine representaba algo así como el último de los mohicanos del viejo cine de aires contraculturales estadounidense. A su vez, y a su manera, representaba también la figura renegada que alguna vez caracterizara Brandon y cuyo quizá último exponente sea ahora Mikey Rourke. Según el grande5kill_bill_vol_two_ver5parte policial, su cuerpo fue encontrado sin vida colgando dentro del closet de una habitación de un hotel de Bangkok donde se encontraba filmando una película. No es necesariamente la forma de morir que uno esperaría de un guerrero shaolin, pero fue en todo caso la que escogió.

Aquellas imágenes de Kwai Chang Caine tocando la flauta como en una especie de trance Zen, seguramente serán consideradas cuando le hagan los honores respectivos que toda estrella de Hollywood merece sobre todo las que tienen linaje como era su caso. Aquellas otras cabalgando junto a sus hermanos en Cabalgata Infernal también, así como las que compartió con Liv Ullman en El huevo de la Serpiente. Pero quiza ninguna otra resuma tanto su carrera como aquella en que, enfrentado finalmente a Beatrix Kiddo, es herido mortalmente por la técnica de los cinco puntos que sin que él supiera ella aprendió del maestro de ambos, Pai Mei. Él se despide y camina cinco pasos, mientras suena la clásica tonada western, hasta que cae muerto. Beatrix llora unas pocas lágrimas por la muerte de su antiguo amante, y luego va a buscar a su hija, que era la de ambos.

20aChambersY hablando de muertes de héroes contraculturales de los setentas, es buena la ocasión para recordar la muerte este año de la otra Marilyn, la Chambers, la encantadora chica de la era dorada del cine porno estadounidense que casi hace quebrar a la fábrica de jabón de la cual era imagen publicitaria una vez que incursionó, como sin querer, en el mundo del retoce fílmico. Con toda seguridad, Marilyn Chambers, junto a Linda Lovelace y Key Parker, debe ser uno de los mejores recuerdos juveniles de muchos de nuestros padres. Con el adicional de haber dado a la causa interracial aportes mucho más chambers_300_2importantes, interesantes y menos pacatos que todos los paladines de la multiculturalidad juntos. Una buena nota sobre su muerte la pueden encontrar acá.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s