Porque un libro digitalizado es un libro liberado.

200x230-16El reciente caso de cartelización de precios practicado por las principales redes de farmacias chilenas terminó en una serie de sanciones morales y multas monetarias una vez que las mismas “reconocieron” el delito cometido. En un país que alardear de su aparato policial –penal y en cual permanentemente se discute la elevación de las penas por hurtos, no deja de ser llamativo que la asociación criminal de unos comerciantes para lucrarse con la salud de la población no merezca nada más. De la misma manera, en Argentina, el viejo pero recurrentemente tema de la imputabilidad de los menores se ha puesto de moda en vista del reciente caso de un chofer asesinado por un adolescente en un hurto de vehículo. Lo paradójico del asunto, es que los voceros mediáticos de tales demandas por lo general son los mismos que a su vez defiende a los soyeros en su conflicto con el gobierno central, en un caso que tiene como origen la gravación de los extraordinarios ingresos que estos perciben para así poder destinar mayores recursos a servicios públicos como por ejemplo los educativos, del que precisamente son excluidos dichos adolescente. El actual brote de gripe porcina, también pone sobre el tapete una serie de contradicciones que, pese a lo evidentes, no siempre son lo suficientemente tomadas en cuenta. En este caso la existente entre la demanda pública de atención médica y los intereses corporativos de unos laboratorios los cuales lejos de facilitar dicha atención especulan abiertamente con ella. En el caso de la reciente y mal llamada “crisis financiera” la paradojas alcanzan el nivel de escándalo: no solo no hay sanciones para los especuladores, sino que los efectos perversos de sus operaciones se descargan sobre un colectivo de personas y países que poco o nada tienen que ver con lo ocurrido. Al tiempo que los recursos públicos reiteradamente negados para las políticas sociales son usados ahora para rescatar a los grandes bancos, en una suerte de keynesianismo al revés que quita al de abajo para dar al de arriba.

Lo que estos ejemplos vienen a evidenciar, no es solo que las leyes después de todo no son tan ciegas a las diferencias sociales, sino que además están pensadas para garantizar la desposesión de unos en beneficio de los intereses de otros. Así las cosas, en el primer caso, la razón empresarial está por encima de cualquier otro interés público. En el segundo, la acumulación casi primitiva por encima del bien común. En el tercero, las patentes sobreel derecho a  la salud y en el cuarto todas las anteriores y otras más. Lo común en todos es la lógica de la ganancia, la imposición del bien llamado interés egoísta, la razón que media cada vez más el conjunto de nuestras relaciones sociales ejerciendo su particular dictadura.

Todo esto viene a colación por el juicio que enfrenta el profesor argentino Horacio Potel a raíz de la acción ejercida en su contra por la Cámara Argentina del Libro y la embajada francesa por el delito de ofrecer gratis textos de filosofía por Internet. De los tres sitios que el profesor Potel tenía – el de Nietzsche, el de Derrida y el de Heidegger– solo queda abierto uno y es muy probable que el de Nietzsche también cierre pronto. Similar al caso del juicio contra The Pirate Bay (cuyos promotores recientemente fueron condenados a prisión por la justicia sueca por crear un portal de intercambio de archivos musicales), lo que se quiere imponer en este caso es la depredadora y abusiva lógica de los derechos intelectuales tanto sobre las prácticas solidarias del intercambio no lucrativo como sobre el derecho al uso y disfrute de los bienes culturales.

La lucha por los derechos intelectuales y las patentes no resume la lucha anticapitalista, pero en las condiciones actuales representan una de las principales trincheras desde la cual ésta se ejerce. No sólo debe procurarse la liberación (en el doble sentido de la palabra inglesa free, tanto de “libre” como de “gratis”) de las medicinas y los alimentos, sino que debe evitarse a toda costa que la lógica mercantil termine de imponerse sobre el conocimiento.

El profesor Potel ha sido uno de los pioneros en esta materia. En momentos en que conseguir los textos de Derrida, Nietzsche o Heiddeger era un lujo que no siempre podía darme como estudiante, su página apareció como una alternativa y a la larga como un ejemplo. Pese a no haberlo conocido nunca, es una de las personas a quien más le debo en mi afición a la filosofía. Y seguramente lo mismo pueden decir las tres millones de personas que en estos años han visitado sus sitios.  

En este link podrán leer más sobre este caso y solidarizarse, pero más allá de la solidaridad se debe multiplicar su ejemplo, ya que un libro digitalizado y puesto a circular es un libro liberado para todos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s